Guerras por el petróleo

4 de octubre 2018

Tercera entrega sobre Mesopotamia. Nos situamos ya a finales del siglo XX, las guerras en la zona, provocadas por los intereses de Occidente, provocaron el genocidio de miles de personas, desastres ecológicos terribles y deportaciones en masa.

Mesopotamia1973-2000

La imagen superior muestra la zona en 1973, con los humedales (marshes), ríos y lagos, el límite de los paises (cruces amarillas), y la ciudad de Básora (al-Basrah).
La imagen inferior, del 2000, muestra una región mucho más árida, con canales y diques, donde sólo quedan los humedales de al-Huweiza. Fuente: Partow, H. (2001)

La guerra Irak-Irán

Prosigo mi artículo precedente Entre el Tigris y el Éufrates. Las Marismas de Mesopotamia están sobre un mar de petróleo y en un cruce fatídico, entre el mundo árabe y el persa, enemigos tradicionales, y eso aún lo pagan. Las guerras del Próximo y Medio Oriente las ha relatado un periodista muy notable, el inglés Robert Fisk, que ha vivido en aquellos países más de 30 años (La gran guerra por la civilización). Un cuarto de siglo después de que Thesiger visitara a los Ma’dan, la delimitación de la frontera en el Shatt-el-Arab, entre Irak de Sadam Hussein y el Irán de Jomeini fue la excusa (además del “rescate” de los árabes de Persia, según Sadam) para la guerra entre los dos países, iniciada en 1980. Duró 8 años y no ganó nadie —en cierto modo lo hizo Irán, ya que el agresor fue Irak y la invasión fue rechazada— pero aún así causó entre 500.000 y 1.200.000 muertes, además de terribles represiones contra los partidarios de una república islámica en Irak y los de un régimen baasista en Irán, respectivamente. Occidente, hasta la invasión de Kuwait, vio en Irak una barrera contra la expansión islamista, que protegía sus intereses en países cercanos ricos en petróleo, especialmente Arabia Saudí, suní como la mayor parte de Irak. Las advertencias sobre la falta de respeto por los derechos humanos y la destrucción ecológica tuvieron poco peso ante ello. El amigo Sadam Hussein recibió, en una supuesta fábrica de abonos (que los americanos se apresuraron a bombardear cuando, en 2003, invadieron Irak), armamento biológico, con bacterias causantes del ántrax, el botulismo, la brucelosis y otras enfermedades; y armamento químico (gas mostaza y gas nervioso), suministrado por los americanos y luego por los alemanes (quienes enviaron un gas hecho con un compuesto de ácido cianhídrico de efectos terroríficos). Los gases se utilizaron, desde 1981, contra los iraníes, crimen de guerra que Occidente ignoró, y en 1988, contra la población kurda iraquí de Halaby, donde murieron unos 5.000 civiles. Human Rights Watch consideró “vergonzosa” la actitud estadounidense…15 años después de los hechos. Los iraníes que sobrevivieron explicaban que veían caer muertos los pájaros y las hojas de los árboles. A los soldados que llevaban máscaras antigás les salieron en la piel, que se les volvió negra, ampollas espantosas, algunas del tamaño de una pelota de baloncesto (según Fisk, 2005). Los supervivientes han tenido graves secuelas. Iraquíes y estadounidenses, con el mayor cinismo, atribuyeron el uso de gases tóxicos a los iraníes. Cuando, años después, el Irak de Sadam atacó Kuwait y su petróleo y dejó de ser considerado amistoso, Bush Jr. y Blair acusarlo de haber empleado contra Irán el gas que ellos le habían dado…

Relata Fisk que, en Al Huzeiwa, al sur de Al Amara, Irán, en 1984, los iraquíes mandados por Al Fajr encerraron a los iraníes en los humedales, construyeron un dique al este de donde se hallaban aquellos, vertieron la gasolina de enormes camiones cisterna al agua, la incendiaron y el fuego lo quemó todo. Después, llevaron allí generadores eléctricos y hundieron los cables en el agua para exterminar toda forma de vida:

Flotaban trozos de cadáveres destripados entre los que había mujeres y niños, gente de los humedales, gente que sabía distinguir un sapo de una rana, gente que había vivido entre los patos y los búfalos y que pescaba con lanzas, una civilización entera borrada del mapa. Vi cerca de 30 mujeres y niños destripados como si fueran peces y muchos, muchísimos iraníes. Los inocentes tuvieron que morir igual que todos los demás seres vivos. Este texto es parte de la narración de Mohamed Salam que Fisk recoge y que he pasado al castellano. Los inocentes de que habla eran los Ma’dan.

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Los pozos de petróleo de Kuwait quemaron durante meses después del ataque de Saddam Hussein y su ejército iraquí. La fotografía, captada por la NASA un 7 de abril de 1991, muestra la estela que deja el humo del petróleo arrastrado por el viento, en el Golfo Pérsico, en la desembocadura del río Río Shatt al-Arab, formado por la unión del Tigris y el Éufrates unos 170 km al norte. Fuente: NASA

Invasión de Kuwait por Irak

En los años 1990-91 se produjo el ataque de Irak a Kuwait y el consecuente cambio de actitud de los estadounidenses hacia Sadam. Los Ma’dan, chiíes, eran vistos por Saddam como una amenaza de apoyo a Irán, como el resto de la población del sur de Irak, y un refugio para rebeldes y desertores. Las fuerzas del régimen hicieron una implacable represión contra las personas y el entorno: se hicieron drenajes muy importantes y se desviaron las aguas de los ríos Tigris y Éufrates para desecar los humedales y expulsar la población, así que los Ma’dan se convirtieron en desplazados internos. Algunas pocas voces denunciaron esta política como un genocidio ecológico y humano. Los drenajes, empezados ya en la guerra Irak-Irán cerca de la frontera, afectaron a los humedales del sur de Mesopotamia en un grado estimado del 25-100% según las zonas. El gobierno de Irak decía que era un programa de desalinización para obtener tierras agrícolas y alimentar a la población, que desde 1991 sufría el bloqueo y las sanciones impuestas tras el ataque a Kuwait. Pero en 1989 un documento oficial decía que las marismas eran un refugio de desertores y elementos subversivos, que los Ma’dan eran sucios e indignos de confianza, y recomendaba que se les cortara el suministro de alimentos, se prohibiera la venta de pescado , se confiscaran todas las barcas con motor… (Kazmi, 2000).

El intento de invasión de Kuwait por Sadam en 1991 originó un desastre ambiental, con los bombardeos de 700 pozos de petróleo que ardieron durante  cerca de 10 meses, provocando una fuerte contaminación del aire, la formación de capas de hollín en los suelos del 5% del país y de lagos de petróleo posteriormente solidificados, y episodios de “lluvia negra”. La interceptación de la radiación solar redujo la luz y bajó las temperaturas diurnas en unos 10ºC en una zona de hasta 200 km de la fuente. Los efectos sobre la salud no han sido aclarados del todo (Browning et al 1991). El ataque posterior aliado contra Sadam causó 125 muertos estadounidenses y cerca de 100.000 iraquíes, según Fisk (tanto americanos como iraquíes se negaron a dar cifras y listas de bajas, en contra de lo que exige la Convención de Ginebra): una masacre innecesaria contra un ejército que huía por lo que se conoció como la Carretera de la Muerte. Por desgracia, una emisora ​​de radio de la CIA (Irak libre) animó a los iraquíes a derrocar a Sadam y kurdos y chiíes creyeron que les ayudarían si se rebelaban. Pero los americanos se lo miraron de lejos y la insurrección fue aplastada por los restos del ejército de Sadam, que se encarnizó con los kurdos (cosa no mal vista por los turcos), los chiíes de Basora y los Ma’dans (la CIA y Arabia Saudí querían evitar que Irak acabara siendo una república islámica como Irán). El resultado fueron unos 100.000 muertos más y muchos chiíes refugiados en Irán, entre ellos muchos Ma’dans.

Los kuwaitíes aprovecharon la ocasión para expulsar, hacia el territorio en guerra de Irak, a 360.000 refugiados palestinos, acusándolos de haber ayudado a los iraquíes, otra salvajada

Este reportaje de la CBS explica cómo, después de que Saddam Hussein intentara aniquilar los Ma’dan, esta civilización ha intentado volver desde 2004 a su hogar, con el intento de recuperación de los humedales de al-Huweiza.

Les sanciones de la ONU a Irak

Aún fueron peores las sanciones que las Naciones Unidas, a instancias de los estadounidenses y sus aliados, dictaron contra Irak: en un país en el que las plantas potabilizadoras de agua y muchas infraestructuras habían sido destruidas, la prohibición de casi todo comercio condenó a la mayoría de iraquíes al hambre y al desempleo (que en 1998 llegaba al 60%). Irak era uno de los países más desarrollados de la región y, por tanto, más dependientes de las infraestructuras: su destrucción, el bloqueo de fondos bancarios y las prohibiciones de exportación (excepto el Programa Petróleo por Alimentos, PPA, del que luego hablaré) e importación colapsaron el sistema. A lo largo de los años 1990s, se calcula que murieron medio millón de niños más de los que habrían muerto sin las sanciones. La vulnerabilidad de los sistemas urbanizados e industriales es especialmente grande frente a catástrofes bélicas o naturales, porque dependen mucho de los transportes de recursos, especialmente del petróleo, la electricidad, el agua potable y los alimentos. Mientras, de vez en cuando, americanos e ingleses seguían atacando “lugares estratégicos” para evitar que Sadam fabricara nuevas armas químicas y biológicas, entre ellos, a finales de 1998, la propia Bagdad y refinerías de petróleo, que eran indispensables para cambiar petróleo por alimentos … Este bombardeo se justificó porque Sadam había expulsado a la misión de la ONU encargada de controlar la existencia de armas de destrucción masiva: lo hizo porque decía que en la misión había espías americanos e ingleses que recopilaban información para posteriores ataques, cosa que era cierta.

El Programa Petróleo por Alimentos, PPA, en funcionamiento desde 1997 a 2003, fue el peor escándalo de Naciones Unidas y uno de los mayores fraudes de la historia. El petróleo iraquí se vendía, pero el dinero iban a una cuenta no accesible al gobierno del país. Una parte era para resarcir a Kuwait, los gastos de los aliados y de la ONU. Con el resto, la ONU compraba comida y medicamentos. Pero Sadam designó a los 3.000 distribuidores iraquíes de las ayudas y no permitió que llegaran a kurdos y chiíes, al tiempo que se embolsaba unos 17 mil millones de dólares vendiendo petróleo por debajo del precio oficial y quedándose la diferencia. Un grupo de altos funcionarios de la ONU, incluido el director del programa, cobraron sobornos de Sadam y de cerca de la mitad de las 4.500 empresas de Irak y de más de 40 países que participaron, muchas de las cuales sobrecargaban los precios y algunas enviaban medicamentos caducados o comida en mal estado. El asunto se destapó en 2004, cuando el diario iraquí Al-Mada publicó una lista de unos 270 ex-funcionarios del gobierno y de la ONU (incluido el máximo responsable del PPA), activistas y periodistas de 46 países sospechosos de corrupción en las ventas de petróleo. Una investigación de la Reserva Federal americana lo confirmó. La historia, aunque con cambios, se explica bien el film danés Doble traición (2018), de Per Fly.

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El gráfico superior muestra la mortalidad, por cada 1.000 y por año en Irak, de niños menores de un año (línea oscura) y de niños y niñas menores de 5 años (línea rosa). Se observa una clara reducción hasta los 1990s hasta niveles bastante bajos (en EE.UU. era de 11), y un aumento muy rápido a raíz de las guerras y las sanciones. Fuente: Iraq: the Human Cost.
El gráfico inferior muestra, por cada 1.000 nacimientos, la tasa de malformaciones congénitas observadas en el Hospital Universitario de Básora. Fuente: Wikipedia

Una epidemia de cánceres, sobre todo leucemias y linfomas pero también otros, se acabó relacionando (por la distribución geográfica, en zonas del sur donde los afectados o sus padres habían sufrido bombardeos), no con el humo de los incendios de pozos, como primero se pensó, sino con las municiones estadounidenses con uranio empobrecido que se dispersó en suelos y aguas. La Sanidad iraquí, desvalida por las sanciones, no pudo hacer gran cosa. El mismo problema se dio entre soldados ingleses y estadounidenses y en serbios que en 1995 habían estado cerca de zonas bombardeadas por los estadounidenses. El uranio empobrecido en la punta de los misiles y balas de tanque aumenta la capacidad de penetración a través del blindaje y, después, se inflama. Ingleses y estadounidenses lo han empleado en Irak, Bosnia y Kosovo. El uranio se extiende como polvo en nubes y puede ser inhalado, con efectos nocivos, y provocar cánceres. En 2001 se supo que los estadounidenses usaban uranio empobrecido de plantas de reprocesamiento que contenían también un poco de plutonio y la práctica se abandonó. La OMS recomienda cerrar el acceso a las zonas donde queden trozos numerosos de proyectiles con uranio empobrecido y descontaminarla.

En 2003, se produjo la invasión de Irak, decidida en las Azores por George Bush Jr. y Tony Blair, con Aznar de sonriente cómplice y amigo de Bush, y australianos y polacos a saber por qué, con la falsa excusa de que Sadam construía armas atómicas, invasión que ciertamente acabó con el régimen despótico de Sadam y con él mismo, pero empantanó del todo a Irak y al mundo en una crisis aún no superada.

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Fotografía de 2008, donde un pájaro aparece momificado por una capa de petróleo seco, resultado de la destrucción de los pozos petrolíferos kuwaitíes por parte del ejército iraquí en 1991. Los pájaros instintivamente bajaban a tierra al creer que el fluido era agua. Fuente: Aljawad, Wikipedia (CC BY-SA 3.0)

Evolución del estado del medio después de la invasión de Irak

En 2003, las autoridades de Irán abrieron las compuertas del embalse de Karkah para rellenar los humedales de al-Huweiza, norte de Irán y sur de Irak, con la intención de recuperar 1/3 de los humedales. Entre 2004 y 2008, muchos Ma’dan volvieron a su manera tradicional de vivir. Grandes partes de los humedales seguían en pésimo estado y sus habitantes subsistían en condiciones sanitarias deplorables. En 2005, en esta zona, incluida en el convenio de Ramsar de protección de zonas húmedas, había 6 pueblos, con 11.000 habitantes, y, en un radio de 10 km desde los límites del área, 74 pueblos con 150.000 residentes. Un trabajo realizado sobre una muestra de estas poblaciones indicó que el 80% de sus recursos procedían de los humedales (rebaños, pesca y agricultura). La ganadería, sobre todo de búfalos de agua, era el recurso más importante y después la pesca. Como toda la cultura y el estilo de vida de esta gente depende del agua, la escasez y mala calidad de esta es la raíz de sus problemas. En 2007, se rehicieron los límites de la zona Ramsar en la parte sur, bajo indicaciones del Ministerio del Petróleo… El 2008-2009, la sequía y la construcción de un embalse en Turquía hicieron bajar el agua a los niveles de 2003 (Stevens y Salman. 2015). Las evaluaciones de las poblaciones de peces, a partir de datos de los pescadores con diferentes artes, y de la vegetación, mostraron que la mayoría de los humedales están amenazados por el importante descenso del nivel de agua en el Tigris y el Éufrates. En Majnoon, la zona más importante en pesca, con un centenar de barcas sacando unos 8 kg cada una al día, la desecación fue total. Muchas de las especies acuáticas de plantas desaparecieron (el Nature Irak Report 2009 menciona a Utricularia minor, U. gibba, Ceratopteris thalictroides, Limnophila indica, Marsilea capensis, Mentha aquatica y Ottelia alismoides). L’informe diu que s’espera que, en les excavacions de pous de petroli, es faci ús de noves tecnologies com la perforació lateral per evitar el drenatge d’àrees d’aiguamoll, però que calen més consultes amb el Ministeri del Petroli.

En 2010 se publicó el libro Operational Program on Huweiza Ramsar Site. Se advierte en él que se han producido alteraciones significativas: además de los dos años seguidos de sequía, 2008-2009, ha sido muy grave la construcción de un dique que separa las partes iraní e iraquí de los humedales, ya que el agua llega por el río Kharkha desde Irán. Los humedales de Hawize tenían, en 2008, 1/4 de la extensión de 1991. La restauración había llegado a abarcar un 60% de la extensión inicial, pero en 2010 se observaron reducciones importantes en el número de pájaros y de especies de aves en Majnoon y Ejayrda. En 2011 los iraquíes excavaban nuevos pozos de petróleo en al-Huweiza.

En 2013, Estado Islámico ocupó parte de Irak. Prendió fuego a una veintena de pozos de petróleo cerca de Mosul y en la fábrica de sulfúrico de Mishraq, causando una importante contaminación del aire, e hizo derrames de petróleo en los ríos. Poco a poco, los islamistas han sido expulsados, pero el país permanece aún en una situación caótica y las políticas de regeneración no son sólidas. Las autoridades de Bagdad están reconstruyendo las comunidades (se hacen montículos de barro para que los Ma’dan construyan casas por encima del agua, como antes) y quieren dar lugares donde vivir en su antiguo hogar a cerca de 250.000 Ma’dan. Los jeques han decidido en los litigios por la delimitación de las propiedades. El gobierno iraquí ve esta actuación como un paso importante, en un país en el que la guerra con Estado Islámico ha desplazado 3 millones de iraquíes.

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Foto aérea de la presa de Mosul, con el agua del Tigris, al norte del Irak. Fuente: Ali Haidar Khan, Wikipedia (CC BY-SA 3.0)

En julio de 2017, los humedales de Irak fueron declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Sin embargo, en los Ma’dan regresados se observan cambios culturales hacia comportamientos más conservadores: ya no bailan y cantan en las bodas, donde sólo se reparte comida, a algunas mujeres no las dejan trabajar y hay más de ellas que usan niqab. Por otra parte, la construcción de 34 grandes embalses en Turquía en los dos ríos, las captaciones de agua para otros usos y la reducción de las precipitaciones en el norte del país hacen muy comprometida la conservación de los humedales (The Guardian, 2017) .

La población kurda ha tratado de crear un estado independiente, pero turcos e iraquíes árabes no lo permiten y se mantiene la tensión en el norte. También hay tensión entre chiíes, con apoyo de Irán, y suníes, con apoyo de Arabia Saudita y EE.UU., y entre iraníes e israelíes. La situación es muy compleja y difícil de gestionar. La destrucción de infraestructuras hace que buena parte de la población (más de la mitad de la rural) no tenga acceso directo a agua potable ni sistemas sanitarios adecuados. Las minas y bombas sin explotar han provocado unos 100.000 muertos desde el 2000 hasta hoy Las acumulaciones de desechos causan un alto riesgo de epidemias (y, si se queman, se dispersan sustancias tóxicas, mutagénicas y cancerígenas) y los metales pesados ​​son motivo de fuerte preocupación.

Los ataques contra el medio han sido siempre un arma de guerra (muchos de estos problemas se dan hoy también a Siria, Yemen y Libia). La tierra cultivable se ha reducido por procesos de salinización y degradación de los suelos a un ritmo del 1% anual. La desertificación ha afectado a unos 20.000 km2. La salinización de las marismas y del Shaft-el-Arab ha afectado la pesca del Golfo Pérsico. Se han perdido importantes zonas de migración de pájaros entre África y Eurasia. Hay dos temas principales de interés inmediato, si no surgen más contenciosos bélicos: uno se relaciona con la construcción de sistemas de regulación hidrológica para mantener el nivel de agua en los humedales y el otro con el desarrollo, por la Shell , del campo petrolífero de Majnoon, uno de los más grandes del mundo, en el sur de los humedales.

En resumen, este país martirizado donde nacieron leyendas o personajes como Gilgamesh y el precursor sumerio de Noé, Abraham, Nemrod, Hammurabi, Nabucodonosor, Assurbanipal, Saladino, Harun-ar-Rashid, o Sindbad tiene la organización social y el entorno en un estado dramático.

 

ARTÍCULOS Y LIBROS REFERENCIADOS

  • Fisk, R. 2005. La gran guerra per la civilització. La conquesta de l’Orient Mitjà. (La Magrana, 2005). ISBN 978-84-7871-519-0
  • Kazmi, S. N. A. 2000. The Marshlands of Southern Iraq: A Very Humanitarian Dilemma. III Jornadas de Medio Oriente, UNLP.
  • The Guardian. 2017. Iraq’s Marsh Arabs test the waters as wetlands ruined by Saddam are reborn.
  • Stevens, M., Salman, N.A. 2015. Application of International Water Law in Eden: Environmental Protection of Mesopotamian Marshes Southern Iraq. Wetland Science & Practice, September, 17-27.
  • Partow, H. 2001. The Mesopotamian Marshlands: Demise of an Ecosystem. Division of Early Warning and Assessment, United Nations Environment Programme.

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Jaume Terradas
Profesor emérito de Ecología de la UAB. Investigador del CREAF en temas de ecología de la vegetación. También ha trabajado en educación ambiental. Miembro del Institut d'Estudis Catalans.
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