Año de tregua para los bosques de Catalunya

20 de marzo 2020

A las puertas de la primavera, los expertos y las expertas del CREAF informan que los bosques de Catalunya este año podrán recuperarse de las sequías acumuladas de otras temporadas, así como de los efectos devastadores de la procesionaria. No es el caso del sotobosque: la mariposa del boj sigue la expansión dejando a su paso solo un rebrote del 20%. 

Crédito: Lluís Comas.

Crédito: Lluís Comas.

"Nos estamos encontrando que, incluso, se están rehaciendo los robledales y encinares que sufrieron la sequía extrema del 2016 en un 11.000 ha y la del 2012 en 18.000 ha, gracias a que son árboles que rebrotan."

“Durante la semana de San Juan de 2019 hubo una ola de calor repentina que parecía que perjudicaría los bosques, pero las tormentas de agosto los salvaron y ahora el escenario es bastante positivo“, explica el ecólogo del CREAF Jordi Vayreda“Nos estamos encontrando que, incluso, se están rehaciendo los robledales y encinares que sufrieron la sequía extrema del 2016 en una extensión de 11.000 hectáreas y la del 2012 en 18.000 hectáreas, gracias a que son árboles que rebrotan“. Este hecho, indica el experto, demuestra que la resiliencia de los bosques sigue siendo fuerte, a pesar de los episodios climáticos extremos que conlleva el cambio climático: “dos o tres lluvias en verano pueden salvar toda una temporada”.

La plataforma de ciencia ciudadana Alerta Forestal recoge las afectaciones por procesionaria en los pinos de todo el país, que también tienen un año de tregua tras cuatro temporadas de efectos recurrentes muy intensos. “Si bien ya contamos con casi 1.300 usuarios y usuarias registrados, las observaciones que nos envían de procesionaria han disminuido bastante y esto es porque, probablemente, sus enemigos naturales han estabilizado la plaga” informa Anabel Sánchez, coordinadora de la iniciativa e investigadora del CREAFUn resultado que cabía esperar, según explica, “pues se trata de una especie de polilla autóctona que se equilibra dentro del ecosistema de manera natural. Las defoliaciones masivas y recurrentes de los últimos cuatro años eran inusuales y habrá que estudiar los motivos con detenimiento”.

Mapa de les afectacions per processionària en cada comarca catalana durant les campanyes de 2018-19 i 2019-20. Crèdit: Alerta Forestal/CREAF.

Mapa de las afectaciones por procesionaria en cada comarca catalana durante las campañas de 2018-19 y de 2019-20, donde se observa claramente la disminución de observaciones y, por lo tanto, de la plaga. Crédito: Alerta Forestal/CREAF.

La mariposa del boj continúa su ataque

Si bien los bosques del territorio están en un buen estado, no pasa lo mismo con los bojedales. La Cydalima perspectalis, conocida como mariposa del boj porque en su fase de oruga se alimenta masivamente de este arbusto, sigue siendo una plaga preocupante.

"Sólo el 20% de los bojes están rebrotando y todos ellos ya están siendo atacados por orugas... No somos optimistas con el futuro de esta especie de arbusto."

“A simple vista, parece que este año 2020 hay menos polillas de Cydalimahemos pasado de 5.700 capturas por trampa en 2018, año del pico de infección, a sólo 1.000 capturas en 2019. En cambio, si indagamos un poco más identificamos la problemática: sólo el 20% de los bojes están rebrotando y todos ellos ya están siendo atacados por orugas… No somos optimistas con el futuro de esta especie de arbusto” alerta Jordi Riera, director del Espai Natural de les Guilleries-Savassona, en Osona.

Eruga de la Cydalima perspectalis alimentant-se d'un boix. Crèdit: Emili Bassols.

Oruga de la Cydalima perspectalis alimentándose de un boj, Crédito: Emili Bassols.

Las plagas forestales siguen todas un ciclo similar al de la Cydalima: un primer año en que los árboles o arbustos no se ven demasiado afectados ―la especie de insecto llega al bosque y tiene que adaptarse―, seguido de un segundo año de estallido en que el insecto invasor (o no) tiene todo el alimento disponible que desea y devasta grandes extensiones. El tercer año del ciclo corresponde a una disminución de la plaga, ya que no queda tanto alimento y los enemigos naturales actúan controlando las poblaciones. “En cuanto a la mariposa del boj, en la Garrotxa este 2020 es claramente un año de post-invasión, ya que el número de mariposas ha disminuido porque no quedan casi bojes para comer”, explica Emili Bassols, técnico del Parc Natural de la Zona Volcànica de La Garrotxa. También en este caso las complicaciones vienen ahora, cuando los pocos bojes que consiguen rebrotar vuelven a ser infectados y los esfuerzos para recuperarse pueden no ser suficientes.

"La plaga empezó a afectar gravemente en La Garrotxa y Osona y ahora ya empiezan a verse efectos importantes en el Ripollès, el Lluçanès y el Berguedà."

Cabe recordar que la plaga de la mariposa del boj aún está activa y se está expandiendo, ya que el 2017 comenzó a afectar gravemente a La Garrotxa, en 2018 y 2019 en Osona y ahora ya empiezan a verse efectos importantes en el Ripollès, el Lluçanès y a las puertas del Berguedà. “Hay que imaginar que la Cydalima es como una mancha de aceite, que comienza en una parte del territorio y se va esparciendo”, concluye Bassols.

 

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Técnica de Comunicación del CREAF desde 2016. Apasionada del mundo natural y su divulgación. Bióloga (UB) y máster en comunicación científican (BSM-UPF).
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