La colaboración ciudadana es útil y fiable para estudiar los mosquitos transmisores de enfermedades globales

24 de octubre 2017

Lo confirma un estudio publicado hoy en Nature Communications. La participación ciudadana ha permitido explorar muchos más territorios en comparación con los métodos tradicionales, reduciendo hasta ocho veces el coste económico. 

Mosquito Alert CC-BY

Participantes utilizando la app. Foto: Mosquito Alert CC-BY

  • El estudio publicado hoy en Nature Communications ha sido liderado por investigadores del CREAF, el CEAB-CSIC y la Universidad Pompeu Fabra, y pone como ejemplo el proyecto de ciencia ciudadana Mosquito Alert, impulsado por la Obra Social “la Caixa”. En el estudio también han colaborado las Universidades de Murcia y Zaragoza.
  • Para estudiar los mosquitos transmisores de enfermedades globales, la participación de la ciudadanía ha permitido explorar muchos más territorios en comparación con los métodos tradicionales, reduciendo hasta ocho veces el coste económico durante los dos años del estudio.
  • Los científicos apuestan por escalar este sistema ciudadano en todo el mundo y plantear nuevos estudios sobre el riesgo de transmisión de enfermedades en un contexto de globalización, cambio climático y aumento de desigualdades sociales.

Si alguien hubiera dicho a Luís P., un participante de la plataforma Mosquito Alert, impulsada por la Obra Social “la Caixa”, que la foto de mosquito tigre que envió desde Aragón con su teléfono móvil sería un gran descubrimiento científico, no se lo habría creído. Lo mismo que Jordi S., quien encontró el mosquito tigre por primera vez en el Prepirineo catalán y también lo alertó con esta app. Cada vez son más los investigadores que piden la colaboración de la ciudadanía para conseguir datos masivos. Pero, ¿esta información tiene suficiente calidad para utilizarla en investigación? Hoy, Nature Communications publica un estudio donde se pone de manifiesto que la ciencia ciudadana puede revolucionar el seguimiento de mosquitos vectores de enfermedades globales como el mosquito tigre.

El estudio, liderado por investigadores del CREAF, el CEAB-CSIC y la UPF, con la colaboración de las universidades de Murcia y Zaragoza, constata que cuando los programas oficiales de vigilancia y control de mosquitos transmisores de enfermedades utilizan la plataforma colaborativa Mosquito Alert, impulsada por la Obra Social “la Caixa”, las actuaciones que se llevan a cabo son muy más rentables. Según los resultados de 2014 y de 2015, los autores han calculado que la participación ciudadana mediante los dispositivos móviles reduce hasta ocho veces el coste de los métodos científicos tradicionales, que se basan en colocar trampas en lugares estratégicos donde las hembras de mosquito ponen huevos.

 Mapa de los nuevos hallazgos de mosquito tigre que hubo en España en 2014 y 2015, según si fueron detectados por la ciudadanía, por las trampas de los expertos o bien por ambos métodos. Fuente: Palmet et al. (2017) CC-BY


Mapa de los nuevos hallazgos de mosquito tigre que hubo en España en 2014 y 2015, según si fueron detectados por la ciudadanía, por las trampas de los expertos o bien por ambos métodos. Fuente: Palmer et al. (2017) CC-BY

Mapa de las nuevas detecciones de mosquito tigre que hubo en Andalucía en 2014 y 2015, según si fueron detectados por la ciudadanía, por las trampas de los expertos o bien por ambos métodos. Fuente: Palmer et al. (2017) CC-BY

Mapa de las nuevas detecciones de mosquito tigre que hubo en Andalucía en 2014 y 2015, según si fueron detectados por la ciudadanía, por las trampas de los expertos o bien por ambos métodos. Fuente: Palmer et al. (2017) CC-BY

Pero la sorpresa ha sido cuando los científicos han comprobado que los avisos hechos por los ciudadanos con la app son igual de válidos que los avisos hechos por los expertos para elaborar modelos de distribución y predicción sobre la expansión del mosquito tigre. Sin embargo, John Palmer, investigador Marie Skłodowska-Curie del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la UPF y primer autor del estudio, puntualiza que “antes de utilizar los datos que nos proporciona la ciudadanía es necesario eliminar previamente los posibles errores y sesgos de muestreo para que sean del todo útiles y válidas”. La plataforma Mosquito Alert ya incorpora una fase de validación de estos avisos, llevado a cabo por un equipo de entomólogos expertos. Según la fiabilidad de las fotos, les adjudican una categoría o bien descartan las que no son útiles. “Cada ciudadano recibe la validación de su foto directamente al móvil en pocas horas y eso hace que la ciudadanía aprenda a reconocer el mosquito tigre rápidamente. En poco tiempo hemos conseguido datos de gran calidad científica, tal como muestra este trabajo”, explica Frederic Bartumeus, investigador ICREA en el CREAF y el CEAB-CSIC y director de Mosquito Alert.

Los autores del estudio también afirman que, gracias a la ciencia ciudadana, se han ampliado las áreas de vigilancia en el territorio español para estudiar el mosquito tigre. “No es lo mismo tener un equipo de expertos que debe desplazarse a cientos de kilómetros, que tener una red de personas voluntarias distribuidas por todo el país dispuestas a colaborar con la ciencia”, explica Aitana Oltra, coordinadora científica de Mosquito Alert. Desde el año 2014, el proyecto ha recibido más de 3.600 avisos confirmados de mosquitos tigre desde toda España y algunos han sido excepcionales.

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Estimación de alertas ciudadanas diarias de mosquito tigre a escala municipal mediante la app Mosquito Alert durante el período de abril hasta noviembre de los años 2014 y 2015. Fuente: Palmet et al. (2017) CC-BY

Es el caso de los primeros hallazgos hechos en Andalucía, en el Prepirineo de Cataluña, Aragón y Lleida gracias a los participantes de Mosquito Alert. Todos estos hallazgos coinciden en que son lugares alejados de la costa, donde el mosquito tigre reside de manera habitual. “El mosquito tigre se dispersa muy rápido localmente, pero también hace saltos de larga distancia; sin la ayuda de todos estos voluntarios, que han sabido avisar a tiempo, habríamos tardado mucho más tiempo en hacer estos descubrimientos clave, especialmente en lugares remotos donde normalmente no se le busca”, afirma Roger Eritja, entomólogo del Servicio de Control de Mosquitos del Baix Llobregat y jefe del equipo de validadores expertos de Mosquito Alert. Todos estos hallazgos tempranos hechos por la ciudadanía se han validado científicamente en colaboración con las Universidades de Murcia y Zaragoza, para dar paso a más inspecciones y el desarrollo de los protocolos estatales de salud pública.

Globalización, cambio climático y aumento de las desigualdades sociales como factores de riesgo

Con las nuevas tecnologías el mundo científico y el cotidiano están más conectados que nunca. Esta conexión es vital para abordar los retos que derivan de la globalización y el cambio climático. “Ahora podemos ir más allá y calcular qué probabilidad tiene una persona de cruzarse con un mosquito tigre. Con esto podremos comprender mejor los patrones de transmisión de enfermedades entre la población, según el contexto ambiental y social”, explica el John Palmer. Con ello, los investigadores ya están preparando nuevos trabajos para evaluar el riesgo de brotes epidémicos de Zika, Dengue y Chikungunya en España utilizando los datos que aporta la ciudadanía a Mosquito Alert. Estas enfermedades tienen un gran impacto a la sociedad mundial y agravan los problemas de pobreza y desigualdades.

Mosquito Alert, cada vez más global

Actualmente los avisos hechos a través de Mosquito Alert también ayudan a hacer las tareas de control en zonas donde la plaga del mosquito tigre está presente desde hace años, como en las ciudades de Barcelona y Valencia, y en ámbitos más rurales como en la provincia de Girona. Por otra parte, gracias a la experiencia acumulada en el estudio del mosquito tigre con avisos ciudadanos, el equipo de Mosquito Alert ha iniciado proyectos piloto en otras ciudades como Hong Kong (China) y Barranquilla (Colombia). Además, co-lidera un consorcio Internacional para proyectar este tipo de herramientas a escala global en el que participa el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Organización Mundial de la Salud, las Asociaciones de Ciencia Ciudadana de Europa, América, Australia, África y Asia, así como instituciones de prestigio internacional como el Wilson Centro o la Universidad Johns Hopkins de los Estados Unidos.

 

Referencia del artículo:

John R.B. Palmer, Aitana Oltra, Francisco Collantes, Juan Antonio Delgado, Javier Lucientes, Sarah Delacour, Mikel Bengoa, Roger Eritja and Frederic Bartumeus. Citizen science provides a reliable and scalable tool to track disease-carrying mosquitoes. Nature Communications. DOI: 10.1038/s41467-017-00914-9

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Marina Torres Gibert
Tècnic en comunicació al CREAF. Sóc Biòloga Ambiental (UAB) i Màster en Comunicació Científica, Mèdica i Ambiental (UPF).
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