Tener un cerebro grande o criar muchas veces permite a las aves ser buenas urbanitas

26 de marzo 2020

Un estudio internacional da nuevas pistas sobre cómo preservar la biodiversidad de aves en las ciudades. El estudio ha sido liderado por Ferran Sayol, investigador de la Universidad de Gothenburg (Suecia) y Daniel Sol, investigador del CSIC en el CREAF.

Ferran Sayol mesurant cranis al laboratori.

Ferran Sayol mesurant cranis al laboratori.

Para sobrevivir en las calles de las ciudades los pájaros necesitan tener un cerebro grande o, en caso de que esto no sea así, tener muchas oportunidades para reproducirse. Así concluye un estudio publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution en el que han participado el CREAF, la University College London (Inglaterra) y la University de Gothenburg (Suecia). El estudio da nuevas pistas sobre cómo los animales salvajes se adaptan a la jungla urbana.

Los científicos hace tiempo que saben que las aves con un cerebro grande tienen más ventajas a la hora de sobrevivir en las ciudades: tienen más creatividad a la hora de buscar comida, saben evitar los peligros que las personas ponen en medio de su camino, etc. Pero, ¿qué pasa con las palomas y los vencejos? Son pájaros que tienen un cerebro pequeño y que viven igualmente cómodos dentro de la ciudad.

Para responder a esta pregunta al equipo de investigación analizó el cerebro (en relación al tamaño del cuerpo), la esperanza de vida y la frecuencia en la puesta de huevos de 600 especies de aves. Los resultados dejaron ver que las aves con un cerebro pequeño sobrevivían a las ciudad porque tenían muchas puestas a lo largo de su vida.

Aunque tener pollitos múltiples veces en un año es relativamente raro en la mayoría de pájaros, las especies que lo hacen son unas de las que luego proliferan con más éxito en las ciudades.

Aunque tener pollitos múltiples veces en un año es relativamente raro en la mayoría de aves, las especies que lo hacen son unas de las que luego proliferan con más éxito en las ciudades.

Coloms en un ambient urbà. (Foto: UnSplash CCBY)

“Por un lado, las especies con cerebros grandes, como los cuervos o las gaviotas, son comunes en las ciudades por qué este cerebro les ayuda a hacer frente a los retos que supone un ambiente nuevo”, dice el investigador principal Ferran Sayol. “Por otra parte, hemos encontrado que las especies que tienen el cerebro más pequeño, pero que también viven en las ciudades cómodamente, tienen éxito si crían varias veces durante su vida”.

Ver y sentir pájaros durante el confinamiento

Durante el confinamiento que muchos países están implementando para reducir la expansión de la COVI19, se está comprobando que la biodiversidad en las ciudades nos ofrece unos servicios ambientales a las personas a menudo invisibles.

Durante el confinamiento que muchos países están implementando para reducir la expansión de la COVI19, se está comprobando que la biodiversidad en las ciudades nos ofrece unos servicios ambientales a las personas a menudo invisibles. Mucha gente está haciendo patente la importancia a nivel psicológico o anímico que representa para ellos o ellas ver y sentir aves desde las ventanas, un hecho que nos conecta con la naturaleza y nos ayuda a superar el aislamiento social.

Els pardals s'alimenten de restes de menjar que els humans anem deixant i que ara segur que manquen.
Els pardals s’alimenten de restes de menjar que els humans anem deixant i que ara segur que manquen.

“En esta misma situación también será interesante ver cómo los pájaros se adaptan a la nueva situación, ya que algunas especies más tímidas quizás se dejarán ver por las calles vacías (como ya ha pasado en Venecia), pero otros que dependen mucho de los recursos que vamos dejando los humanos, tal vez les costará encontrar comida”, comenta Sayol.

Según el coautor Alex Pigot, los resultados de este estudio son una buena oportunidad para preservar la biodiversidad en las ciudades. “La expansión de las ciudades es uno de los principales motores de la pérdida de la biodiversidad, pero a pesar de ello algunos animales pueden prosperar en estos entornos hostiles”, comenta. “Esperamos que identificando qué especies son más capaces de adaptarse, también podamos predecir qué especies pueden estar en mayor riesgo y pensar como apoyarlas con esfuerzos de conservación más dirigidos”.

 

Artículo: “Brain Size and Life History Interact to Predict Urban Tolerance in Birds” by Ferran Sayol, Daniel Sol and Alex L. Pigot, 25 March 2020, Frontiers in Ecology and Evolution.
DOI: 10.3389/fevo.2020.00058

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Responsable de comunicación en el CREAF. Soy licenciada en Biología por la UAB y Máster en Comunicación Científica y Ambiental por la UPF. Apasionada de la comunicación corporativa con más de 7 años de experiencia en el sector de la I + D + i en temas ambientales. Desde el año 2011 conduzco la estrategia de comunicación del CREAF.
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