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La densidad de la madera y de las hojas explican cómo funcionan los bosques en todo el mundo

24 de diciembre 2015

Conocer las dinámicas ecosistémicas puede ayudar a obtener beneficios en la gestión forestal, la conservación de especies y el secuestro de carbono. El estudio presenta unos resultados generalizables a todo el mundo y para el conjunto de las 53.000 especies de árboles, gracias a la gran cantidad de datos obtenidos.

Transició entre dues comunitats forestals diferents a Queensland, Austràlia. Foto: Robert Kooyman.

Transición entre dos comunidades forestales diferentes en Queensland, Australia. Foto: Robert Kooyman.

¿Existe alguna explicación de cómo los árboles compiten entre ellos en cualquier lugar del mundo? La densidad de la madera, la masa por superficie foliar (el equivalente al gramaje de las hojas de papel) y la altura máxima pueden explicar que un árbol sea mejor competidor ante sus vecinos. Éste es el resultado de un estudio que publica Nature en el que ha participado el investigador del CREAF y del CSIC Josep Peñuelas. El descubrimiento puede tener aplicaciones útiles en los campos de la gestión y la explotación forestal, la conservación de la biodiversidad y en la fijación de carbono por parte de los ecosistemas. Los resultados de la investigación son generalizables a la mayor parte de los biomas de la Tierra gracias a la diversidad de lugares estudiados y la gran cantidad de datos obtenidos.

“Hemos comprobado que estas características funcionales influyen en la capacidad de competir de los árboles y nos proporcionan la base para predecir la dinámica y las interacciones entre las especies de árboles del mundo” comenta  Josep Peñuelas. “Invertir una gran cantidad de recursos en desarrollar una madera densa y unas hojas robustas puede implicar que un árbol tenga un crecimiento más lento, pero es una buena estrategia a para competir contra los vecinos” añade el investigador.

El descubrimiento puede tener aplicaciones útiles en los campos de la gestión y la explotación forestal, la conservación de la biodiversidad y en la fijación de carbono por parte de los ecosistemas.

En el estudio, en el que han participado cerca de 40 investigadores, se han analizado más de tres millones de árboles, de 2.500 especies i en 140.000 parcelas de todo el mundo. Esta gran cantidad de datos permite hacer una generalización, viendo tendencias y modelos aplicables a prácticamente cualquier bioma terrestre. De esta forma, el estudio de las características de los árboles puede ayudar a comprender cómo se relacionan las diferentes especies de plantas alrededor del mundo. “Las especies con maderas más densas crecen más lentamente en espacios abiertos pero toleran mejor la competencia en bosques más espesos“, comenta Peñuelas. El contraste entre las características que favorecen el crecimiento con y sin competencia permite la coexistencia de distintas estrategias evolutivas que ayuden a explicar la gran diversidad de árboles en el mundo.

Poder predecir dinámicas e interacciones puede traducirse en beneficios económicos, ecológicos y ambientales.

Esto puede tener  aplicaciones interesantes desde un punto de vista ecológico, ambiental y económico. “Conocer qué relación hay entre la competencia, el crecimiento y estas características funcionales podrá ayudar a los gestores forestales en la selección de especies”

Además, también puede ser de ayuda en el desarrollo de planes de conservación de algunas especies, tanto de árboles como de otras especies que estén relacionadas, como pueden ser otras plantas, animales u hongos.

Desde el punto de vista ambiental, “la competencia tiene un gran impacto en el crecimiento de los árboles y por lo tanto en la posibilidad de una mayor acumulación de carbono. El hecho que la acumulación se haga en maderas más densas y recalcitrantes ayuda a retirar más tiempo de la circulación atmosférica el  CO2 fijado”, apunta Josep Peñuelas.

Artículo:

Kunstler, G., Falster, D., Coomes, D.A., Hui, F., Peñuelas, J., et al. Plant functional traits have globally consistent effects on competition. Nature (2015), doi: 10.1038/nature16476

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Albert Naya i Díaz
Fascinado por la singularidad de nuestra Tierra, he sido recientemente viajero por necesidad, y antes aprendiz de professor de Ciencias de instituto por vocación. Y aún antes, cuatro años de Biología Ambiental (2010-14) y cuatro más de Periodismo (2006-10), siempre en la UAB, que me han servido para ser técnico de comunicación al CREAF desde el 2 de diciembre de 2015.
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