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“Un aumento de la temperatura superior a 2 ºC puede desencadenar efectos irreversibles en el planeta”

23 de agosto 2018

Entrevistamos a Sara Marañón, investigadora posdoctoral del CREAF con una beca Marie Curie. 

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Sara Marañón se ha movido casi por toda Europa para desarrollar su carrera, centrada sobre todo en la ecología microbiana del suelo. Hace un año consiguió volver y ahora trabaja en el CREAF gracias a la beca Marie Curie, aunque Islandia es su laboratorio privilegiado. Hablamos con ella sobre su investigación allí, el consorcio ForHot que estudia los efectos del aumento de temperatura sobre los ecosistemas, y de los retos y dificultades añadidas que afrontan las mujeres en la ciencia.

Cuéntanos, ¿cómo empezaste y qué te llevó al CREAF?

Estudié Ciencias Ambientales en Málaga, y me introduje en la investigación con una beca del CSIC en Granada. Allí desarrollé mi tesis doctoral sobre la influencia de la madera quemada en el secuestro de carbono y la regeneración de la vegetación en el ecosistema. Después he dado bastantes vueltas: en 2011, en plena crisis, me marché de postdoctorado a Leipzig, en Alemania, para trabajar en el marco del Integrated Carbon Observation System. En 2015, conseguí una beca Talent Hub para irme a Bélgica, a Amberes. Desde allí me desplazaba a Islandia para estudiar la actividad microbiana de los suelos ante aumentos de temperatura, y ante sequías más intensas, ya de regreso a Andalucía. Desde septiembre de 2017 trabajo en el CREAF gracias a una beca Marie Curie, y continúo con mi línea de investigación sobre efectos de cambio climático en ciclos biogeoquímicos del suelo.

¿Fue fácil tomar la decisión de irte a otro país?

Es algo que debes asumir si quieres trabajar en ciencia hoy día en España, ya que todos los programas de financiación valoran mucho la internacionalización. Pero nada garantiza que puedas regresar para trabajar aquí algún día. Es frecuente el ir acumulando postdoctorados en diferentes países y que tengamos que adaptarnos a las oportunidades existentes. Esto conlleva inestabilidad a todos los niveles, pérdidas de productividad científica y dificulta el seguir una línea de investigación coherente y una carrera científica continua.

Es frecuente el ir acumulando posdoctorados en diferentes países y esto conlleva inestabilidad a todos los niveles, pérdidas de productividad científica y dificulta el seguir una línea de investigación coherente y una carrera científica continua.

¿Qué te hizo volver?

Después de unos años fuera, y de mudanzas casi cada año, ya tenía ganas de volver a mi país y estar más cerca de mi familia. El CREAF realmente me ofrecía la oportunidad de retomar anteriores líneas de investigación como la ecología forestal y del fuego, o la ecofisiología vegetal. Además me permite seguir con la ecología microbiana de suelos en la que actualmente trabajo, y de colaborar con muchos de sus grupos de investigación. Las personas de España que emigramos siempre decimos que nos gustaría volver, pero no a cualquier precio. Y las becas Marie Curie te dan la oportunidad de regresar, y hacerlo en buenas condiciones.

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Además de las dificultades que has vivido y contado, ¿cómo ves la discriminación de género en el mundo de la ciencia? ¿Te has topado alguna vez con algún trato distinto por ser mujer?

Sí. En ocasiones debes hacer más esfuerzos por mostrarte mucho más asertiva y más segura de ti misma para que respeten tu opinión tanto como se respeta la de un hombre. A la hora de defender mis ideas, delegar tareas o dirigir un grupo de trabajo, he necesitado imponerme con más fuerza por ser mujer. A menudo he notado que a mis compañeros hombres les cuesta mucho menos esfuerzo hacerse escuchar.

A la hora de defender mis ideas, delegar tareas o dirigir un grupo de trabajo, he necesitado imponerme con más fuerza por ser mujer.

¿Y crees que eso es exclusivo en el mundo de la ciencia?

Esto no solo ocurre en el mundo de investigación. En muchos otros campos ocurre que la figura con más éxito es la de macho alfa, habitualmente ejercida por un hombre, aunque no siempre. La educación y los valores que se nos transmiten desde la infancia también juegan a veces en nuestra contra. A las niñas aún se las educa para ser prudentes, obedientes, modestas y comedidas, y no para ser valientes, asumir riesgos y afrontar desafíos.

Hablemos de tu investigación. Trabajas aquí, pero tu laboratorio es Islandia. ¿Qué te gusta de allí?

Sus paisajes, la calma y el silencio que reinan en Islandia. ¡Y su gente! Es muy estoica [su proyecto con la beca Marie Curie se llama, precisamente, ‘StoiCa’]. Son personas tranquilas, amables, saben disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Sin embargo, el aislamiento de la isla los hace también gente independiente y autosuficiente, con una gran capacidad de sobreponerse a los problemas

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¿Por qué es un buen sitio para investigar?

En Islandia existe una gran actividad geotermal, que provoca gradientes progresivos de temperatura en el suelo. Esto nos permite utilizar estos gradientes de temperatura como un ‘laboratorio natural’ para estudiar qué ocurriría ante diferentes escenarios de aumento de temperatura en el planeta. Además, la existencia de gradientes geotermales recientes, que se formaron por un terremoto en 2008, y de gradientes geotermales de más de 50 años de antigüedad nos permiten, por primera vez, inferir procesos de adaptación y hacer proyecciones a largo plazo sobre los efectos del cambio climático sobre los suelos.

La educación y los valores que se nos transmiten desde la infancia también juegan a veces en nuestra contra. A las niñas aún se las educa para ser prudentes, obedientes, modestas y comedidas, y no para ser valientes, asumir riesgos y afrontar desafíos.

¿Y cuáles son esos efectos del aumento de la temperatura sobre los suelos?

Al aumentar la temperatura, el metabolismo de los microorganismos del suelo se acelera, se vuelven más activos y consumen más carbono del suelo, lo que constituye su alimento. Al acelerar también su respiración, liberan este carbono a la atmósfera en forma de dióxido de carbono (CO2). Por ese motivo, el aumento de temperatura debido la actividad geotermal ha provocado la pérdida de gran cantidad de carbono que contenían estos suelos.

¿Qué proyecciones se pueden hacer a partir de esto?

Al liberarse más CO2 a la atmósfera, se genera un bucle o retroalimentación positiva: si aumentamos la temperatura de la Tierra, se pierde más carbono del suelo que se emite a la atmósfera en forma de CO2, lo que contribuye a que la temperatura de la Tierra se incremente aún más. Esto nos lleva a pensar a que puede existir un punto de no retorno, en el que no haya vuelta atrás. Por eso es tan importante que la temperatura global no suba mucho. Nos puede parecer que un aumento de 2 °C es insignificante, pero este aumento puede desencadenar efectos irreversibles en muchos procesos ecológicos del planeta.

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Sara trabajando en Islandia. Utilitza un isótopo del nitrógeno que inyecta al suelo para ver cómo se va repartiendo este elemento entre los diferentes compartimentos.

En Islandia existe una gran actividad geotermal, que provoca gradientes progresivos de temperatura en el suelo. Esto nos permite utilizar estos gradientes de temperatura como un ‘laboratorio natural’ para estudiar qué ocurriría ante diferentes escenarios de aumento de temperatura en el planeta.

También dedicas parte de tu investigación al nitrógeno. ¿Funciona como el carbono?

Contrariamente a lo que se creía, hemos descubierto que el aumento de temperatura también provoca la pérdida de nitrógeno del suelo en ecosistemas de altas latitudes. La vegetación de estos ecosistemas está en general limitada por la falta de nitrógeno en el suelo, porque su liberación a través de la descomposición de la materia orgánica es muy lenta debido a las bajas temperaturas. Al aumentar la temperatura y la actividad de los microorganismos, éstos provocan una liberación más rápida de nitrógeno al suelo. Por lo general, se asume que esto llevaría a un mayor crecimiento de la vegetación, lo que a su vez aportaría más carbono al suelo, llegando incluso a compensar las pérdidas que se producen por la respiración de los microorganismos.

Sin embargo, nosotros hemos observado en Islandia que se está perdiendo carbono y nitrógeno en la misma proporción. El nitrógeno se pierde disuelto en el agua o en forma de gases por la acción de bacterias del suelo. Sea como sea, la vegetación no es capaz de aprovechar ese nitrógeno que los microorganismos están dejando disponible. Así, las plantas no muestran ese aumento de productividad esperado y no incorporaran tanto carbono al suelo, por lo que las pérdidas netas de carbono de estos suelos y su contribución a los aumentos de CO2 atmosférico pueden ser mayores a las previstas.

Al liberarse más CO2 a la atmósfera, se genera un bucle o retroalimentación positiva: si aumentamos la temperatura de la Tierra, se pierde más carbono del suelo que se emite a la atmósfera en forma de CO2, lo que contribuye a que la temperatura de la Tierra se incremente aún más.

Estos estudios se enmarcan dentro de un gran grupo llamado ForHot. Explícanos qué es.

ForHot [de la contracción en inglés de Forest, bosque, y Hot, calor] es un consorcio formado por investigadores e investigadoras de toda Europa. Desde su creación en 2012, ha actuado como una telaraña que ha atraído a gente de muy diversas disciplinas, y de hecho continúa aún creciendo exponencialmente. El interés común que nos une es el estudio de los efectos del aumento de las temperaturas sobre diferentes procesos del ecosistema. Nuestro trabajo es como un puzle que cobra forma cuando las diferentes piezas se ponen juntas. La multidisciplinariedad y trabajo en equipo es nuestro punto fuerte, y el coordinador de ForHot, Bjarni Sigurdsson, hace un gran trabajo de coordinación para evitar solapamientos y maximizar la sinergia y colaboración entre los diferentes grupos. Recientemente, ForHot se convertirá en ITN (Innovative Training Network, o Red de Formación Innovativa) lo que permitirá que 15 estudiantes de doctorado se incorporen al proyecto y adquieran una formación multidisciplinar en un “laboratorio natural” excepcional.

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Una de les zonas de estudio en Islandia. Las humaredas dan buena muestra de la actividad geotermal que hay en el subsuelo.

¿Qué líneas de investigación tenéis en marcha en Forhot?

Pues hay muchísimas. Estudiamos el efecto de la temperatura sobre la productividad de la vegetación, su estado nutricional, su composición y su fenología; también cómo afecta la temperatura en la composición y actividad de las comunidades de microorganismos del suelo, la descomposición de la materia orgánica, la productividad y exudados de las raíces; sobre el papel de las micorrizas, la emisión de gases de efecto invernadero, efectos en nematodos, lombrices y microartrópodos… Es realmente apasionante poner en común anualmente los avances de nuestras investigaciones.

Me daba cuenta de que mi familia no entendía por qué estaba siempre de viaje o me quedaba los domingos en el laboratorio. Mi hermana me decía, “¿y no puedes coger suelo del parque que hay enfrente de tu casa, tienes que ir a por ellos a Islandia?”.

Y ya para terminar… Recientemente te has introducido en el mundo de las redes sociales. ¿Por qué?

Me daba cuenta de que mi familia no entendía por qué estaba siempre de viaje o me quedaba los domingos en el laboratorio. Mi hermana me decía, “¿y no puedes coger suelo del parque que hay enfrente de tu casa, tienes que ir a por ellos a Islandia?”. Así que quise explicárselo y pensé que Twitter (@SMaranonJimenez) y sobre todo Instagram (@smaraonjimenez), gracias a las fotos, tenían un gran potencial en ese sentido. Pueden ser buenas herramientas para divulgar lo que hacemos a la gente que no conoce directamente nuestro campo de estudio.

 

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Marañón-Jiménez S., Soong J.L. Leblans N.I.W., Sigurdsson B.D., Peñuelas J., Richter A., Asensio D., Fransen E., Janssens I.A. (2018). Geothermally warmed soils reveal persistent increases in the respiratory costs of soil microbes contribuiting to substantial C lossesBiogeochemistry, 138: 245-260. DOI: https://doi.org/10.1007/s10533-018-0443-0

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Albert Naya i Díaz
Fascinado por la singularidad de nuestra Tierra, he sido recientemente viajero por necesidad, y antes aprendiz de professor de Ciencias de instituto por vocación. Y aún antes, cuatro años de Biología Ambiental (2010-14) y cuatro más de Periodismo (2006-10), siempre en la UAB, que me han servido para ser técnico de comunicación al CREAF desde el 2 de diciembre de 2015.
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