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Los bosques suben montañas para sobrevivir al cambio climático

21 de marzo 2018

Los bosques no se distribuyen por el planeta al azar, sino que viven donde hay la lluvia y la temperatura que necesitan. Sin embargo, el cambio climático está modificando estas dos variables a un ritmo acelerado. En las zonas donde hoy hay un clima concreto en 50 años habrá otro. Por ejemplo, las previsiones dicen que hacia el 2070, Valladolid o la costa de Barcelona, pueden sufrir temperaturas máximas en julio como las que ahora se sufren en Sevilla.

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En el marco de la exposición ‘Bosques en movimiento’ el CREAF ha elaborado unos mapas con la información de la base de datos WorldClim donde se puede ver cómo se habrán movido las franjas climáticas en Europa y Cataluña en el 2070.

¿Qué harán los bosques a medida que cambie el clima? Huir. Huirán del cambio climático colonizando espacios más frescos y húmedos. No veremos árboles correr, o moverse con las raíces, lo harán de forma más lenta y sutil, de generación en generación ayudándose de la dispersión de sus semillas. Una fuga lenta que se dará a medida que algunas semillas germinarán y crecerán en zonas más altas, donde antes no podían, a medida que otros ya no sobrevivirán donde antes sí lo hacían.

¿Qué harán los bosques a medida que cambie el clima? Huir. Huirán del cambio climático colonizando espacios más frescos y húmedos. ¿Serán suficientemente rápidos los bosques? Si viven cerca de las montañas, sí; si viven en la llanura, seguramente no.

¿Serán suficientemente rápidos los bosques? Si viven cerca de las montañas, sí; si viven en la llanura, seguramente no. Así lo dicen múltiples publicaciones científicas que han ido apareciendo en los últimos años y que el CREAF ha resumido para elaborar la exposición efímera ‘Bosques en Movimiento‘*, que se presentó la semana pasada en el CCCB. En los lugares donde hay mucha pendiente, como en una montaña, las condiciones climáticas cambian muy rápido en muy poco espacio. Así, los árboles pueden encontrar condiciones mejores de humedad y temperatura recorriendo una distancia muy pequeña y mucho más rápido. Es por ello que se considera que las montañas serán los refugios de la mayoría de especies forestales y que los árboles de las llanuras sufrirán mucho más los efectos del cambio climático en los próximos 50 años.

Los bosques van ocupando cotas cada vez más altas de las montañas para encontrar un ambiente más fresco y húmedo. Los que no son capaces de llegar a las nuevas condiciones (los de la llanura) desaparecen.

 

Los abetos, los árboles más rápidos; las hayas, los más lentos

Como durante la última glaciación los bosques tuvieron que moverse de forma muy repentina se pudieron establecer las velocidades aproximadas de los árboles más conocidos. En un estudio publicado en 2013 en Plos One se estableció que los árboles del género Abies (abetos) se podían llegar a mover unos 750 metros por año; los del género Pinus (los pinos), unos 500 metros por año; los robles y encinas (Quercus), unos 300 metros; y las hayas (Fagus), sólo 150 metros por año. Esto también refleja otro hecho que ya se conoce, y es el de la gran vulnerabilidad de los hayedos al cambio climático. Estos árboles ya viven en zonas elevadas en las montañas y no pueden escalar mucho más. Por lo tanto, las posibilidades de que encuentren zonas adecuadas donde sobrevivir en nuestras latitudes son cada vez más bajas.

 

*La actividad ‘Bosques en movimiento‘ se presentó el pasado 15 de marzo (único día) en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). Es una más de las actividades enmarcadas dentro de la exposición ‘Después del fin del mundo‘ que el CCCB ha organizado hasta el 1 de mayo de 2018. ‘Bosques en movimiento’ es una muestra de cómo el cambio climático obligará a bosques y especies vegetales a migrar hacia climas más favorables (hacia el norte o hacia arriba en las montañas), y de cómo los bosques con los que hemos crecido y tenemos recuerdos especiales tendrán dificultades para mantenerse. La actividad ha sido ideada por Paula Bruna y por nueve personas del CREAF: Jordi Martínez Vilalta, Mireia Banqué, Elisabeth M.R. Robert, Anna Ramon, Teresa Rosas, Raúl García Valdés, Víctor Granda, Rossella Guerrieri y Jokin Gorrotxategi

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Anna Ramon Revilla
Responsable de comunicación en el CREAF. Soy licenciada en Biología por la UAB y Máster en Comunicación Científica y Ambiental por la UPF. Apasionada de la comunicación corporativa con más de 7 años de experiencia en el sector de la I + D + i en temas ambientales. Desde el año 2011 conduzco la estrategia de comunicación del CREAF.
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