¿En qué fuentes crecen más musgos?

La fuente de la Cau, situada entre Espinelves y Sant Hilari Sacalm, entre Osona y la Selva. En esta fuente se encontraron cuatro especies distintas de musgo. Autor: Marcos Fernández Martínez.
La fuente de la Cau, situada entre Espinelves y Sant Hilari Sacalm, entre Osona y la Selva. En esta fuente se encontraron cuatro especies distintas de musgo. Autor: Marcos Fernández Martínez.

Los briófitos son las plantas más simples. Se les conoce popularmente como musgos y se utilizan habitualmente como bioindicadores de la contaminación del aire. Por ello, un equipo de voluntarios y voluntarias han estudiado qué briófitos crecen a las fuentes de Catalunya.

Los briófitos son las plantas más simples: les faltan tejidos vasculares para transportar agua y nutrientes, no tienen raíces ni generan lignina para hacer estructuras duras como la madera. En el lenguaje corriente se les conoce como musgos, los cuales junto con los antocerotes y las hepáticas conforman todo el linaje de los briófitos. Estos vegetales son muy sensibles a las condiciones ambientales y su presencia en un hábitat está definida por el clima y el sustrato en el que se establecen. Esta alta sensibilidad hace que, como los líquenes, los briófitos (a partir de ahora también ‘musgos’, asumiéndolos como sinónimos) se utilicen habitualmente como bioindicadores de la contaminación del aire y el medio en el que viven. Por ello, un equipo de voluntarios y voluntarias han publicado un estudio en el Boletín de la Institució Catalana d’Historia Natural (ICHN).

«Las fuentes son un buen lugar para estudiar las comunidades de musgos. Actúan como islas refugio ya que crean unas condiciones marcadamente diferentes de las que las rodean, con agua más o menos continua durante todo el año», explica Miquel Bes, autor principal del estudio, el cual comenzó como trabajo final de carrera.

El hecho de que las fuentes estén muy bien repartidas por toda Catalunya hace que reflejen bien los diferentes climas y litologías del país, y por lo tanto son un lugar idóneo para estudiar los briófitos. Por ello, el equipo de naturalistas ha analizado cerca de 200 fuentes situadas en la Serralada Litoral, el Montseny y Guilleries, el Lluçanès, y la Garrotxa. «Hemos escogido sólo aquellas fuentes de las que, en el momento de visitarlas, brotaba agua y que no tenían un grifo que regulara el caudal. De esta manera nos asegurábamos que en aquella fuente hay humedad más o menos constante durante todo el año «, comenta Ferran Sayol, coautor e investigador del CREAF

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El investigador Marcos Fernández Martínez buscando musgos en la fuente.

La Garrotxa, la zona más lluviosa, es donde se han encontrado más especies

Y es que los musgos necesitan bastante agua y humedad para poder vivir. Así lo confirma el estudio, que ha encontrado que los sitios con una precipitación anual más elevada es donde hay más especies de briófitos. «En la gran mayoría de las fuentes hemos encontrado una riqueza de especies más bien baja, de entre 1 y 3 musgos por fuente. La Garrotxa, el lugar más lluvioso, es donde de media hemos encontrado más, hasta cuatro especies por fuente. En cambio, en la Serralada Litoral, más seca, sólo encontrábamos dos de media», explica el también autor e investigador del CREAF Guillem Bagaria.

El equipo cree que para explicar esta riqueza baja, en el futuro se deberían mirar también otras variables. «Puede que las fuentes formadas por construcciones más complejas como abrevaderos, variedad de materiales, piedras con grietas… creen una más diversidad de microhábitats que favorezcan una mayor cantidad de especies», comenta Catherine Preece, investigadora del CREAF y coautora el estudio. «También es probable que las fuentes más frecuentadas por humanos estén más perturbadas y dificulten la proliferación de algunas especies», añade Francesc Sabater, también autor e investigador del CREAF.

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Pixabay (CC0)

Los problemas a los que se tendrán que enfrentar los briófitos

Los briófitos pueden sufrir dificultades como consecuencia de los efectos previstos por el cambio global. Se espera que las temperaturas aumenten y las precipitaciones se reduzcan un 30% en la cuenca mediterránea, lo que reducirá el agua disponible en general y también la que brota de las fuentes. «Esto inevitablemente supondrá un problema para la presencia de los musgos en ciertas zonas y cambiará su distribución», concluye Marcos Fernández Martínez, director del estudio e investigador en el CREAF.

El estudio ha sido posible gracias a la gente voluntaria de la Delegació de la Serralada Litoral Central, el Grup de Naturalistes d’Osona y el grupo Lluçanès Viu.

ARTÍCULO CIENTÍFICO DE REFERENCIA

Bes M., Corbera J., Sayol F., Bagaria G., Jover M., Preece C., Sabater F., Viza A., Fernández-Martínez M. (2017). Efecte de les variables ambientals i hidrològiques sobre la riquesa i la distribució dels briòfits fontinals a la Catalunya oriental. Butlletí de la Institució Catalana d’Història Natural, 81: 121-134. ISSN 2013-3987

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