¿Qué tipos de gestión forestal existen? 

A menudo tiende a asociarse la gestión forestal únicamente con la extracción de madera de los bosques o la configuración de cortafuegos para evitar los incendios, pero ¡cuidado! El concepto, en realidad, va mucho más allá. La gestión forestal también es realizar una replantación en una montaña para evitar que haya escorrentías o introducir grandes herbívoros en un prado para que el espacio no lo invadan nuevos bosques. Hemos hablado con nuestro investigador Francisco Lloret y nos ha explicado de manera muy divulgativa que existen diferentes tipos de gestión forestal. Empecemos. 

Desde un punto de vista general, podríamos reconocer 4 grandes grupos tipos de gestión forestal, según sea su objetivo y los servicios del bosque que queremos potenciar: 

  • la gestión paisajística si predomina un propósito cultural, 
  • la silvicultura para hacer aprovechamiento, 
  • la gestión protectora si el objetivo es fomentar la regulación hídrica del bosque y/o proteger sus suelos y/o luchar contra el cambio climático, 
  • la dinámica libre si la intención principal es conservar la biodiversidad que vive en ella. 

Esto no significa que un mismo tipo de gestión no pueda proporcionar varios servicios ecosistémicos a la vez; precisamente la clave de una buena gestión forestal radica en encontrar cómo pueden potenciarse el máximo de servicios del bosque al mismo tiempo y no intensificar sólo uno. El bosque es multifuncional, ¡aprovechémoslo! 

GESTIÓN PROTECTORA

La gestión que se enfoca al proteger el suelo, el agua y los ciclos naturales del bosque es conocida como reguladora o protectora. También podemos incluir aquí la capacidad de los bosques de incidir en el clima, por ejemplo, retirando CO2 de la atmósfera. Puede combinarse con otros servicios ambientales del bosque, como la protección de la biodiversidad y en cierto punto el aprovechamiento. Un caso muy simbólico que demuestra lo importante que es la gestión protectora lo encontramos en las montañas de Prades. Resulta que en el siglo XX se tuvieron que hacer replantaciones de árboles en Poblet para evitar que la montaña se erosionara, ya que se había talado masivamente el bosque para madera y no había raíces que sostuvieran el suelo. Esto se debe a que las raíces de los árboles tienen una función muy importante para nosotros: fijar el suelo, compactarlo, mantenerlo en forma. 

Por otro lado, también hablamos de gestión protectora cuando favorecemos los bosques –o eliminamos algunos árboles– en las cuencas de los ríos, para tener unos caudales regulares y amortiguar las avenidas. El objetivo en este caso es regular la cantidad de agua que tenemos para unos usos y para otros. 

Comparativa de l’estat del bosc en el cas de Poblet.

SILVICULTURA

Cuando hablamos de gestión silvícola nos referimos principalmente a la gestión pensada para aprovechamiento humano y uso económico de los bosques. Este tipo engloba prácticas como la selección de especies más productivas, la plantación estratégica en algunas regiones concretas, la planificación y realización de cortes y aclareos y la extracción y comercialización de madera, pellets o setas. Muchas de estas prácticas, a menudo asociadas a la reducción de combustible del bosque, se utilizan también para prevenir incendios. Se trata de un tipo de gestión muy vinculada a las demandas de la población para dinamizar el mundo rural y utilizar la madera local como material sostenible y de proximidad. Eso sí: es necesario encontrar prácticas de gestión que permitan un desarrollo de la bioeconomía forestal sin perjudicar la salud de los bosques y su buen funcionamiento. 

Es necesario encontrar prácticas de gestión que permitan un desarrollo de la bioeconomía forestal sin perjudicar la salud de los bosques y su buen funcionamiento. 

Para plantear la silvicultura es necesario realizar un mapa a nivel de paisaje –de toda Catalunya, de un parque natural, del litoral peninsular, etc. – y escoger qué hacer con ese bosque sin que comprometa su biodiversidad. Por ejemplo, un bosque que tiene muchos árboles y demasiado jóvenes, como ocurre en la sucesión natural después de un incendio, se verá beneficiado si hacemos esta gestión extractiva, porque los árboles que permanezcan podrán crecer vigorosos. 

DINÁMICA LIBRE

La dinámica libre es la gestión pensada para que el bosque crezca, madure y evolucione con la mínima intervención humana posible. Lo primero que debe remarcarse sobre la dinámica libre es que también es un tipo de gestión forestal, ya que implica planificación y decisiones estratégicas con el objetivo de conservar y promover la biodiversidad del bosque. Por eso, aunque aparentemente pueda parecer que se trata de dejar un bosque sin gestión, no es cierto. De hecho, en algunos casos se pueden realizar algunas pequeñas intervenciones que ayude al bosque a que esta dinámica funcione con más celeridad. Por ejemplo, si queremos proteger un bosque maduro y conseguir que conserve sus beneficios de madurez, podemos tomar algunas medidas para que mantenga esta etapa durante más tiempo o acelerar la llegada a esta fase madura en los bosques pre-maduros. Es el caso de dejar madera muerta de gran tamaño en el suelo, anillar algunos árboles (quitar la corteza alrededor del tronco) para que mueran y generen esta madera muerta y nuevos espacios, etc. Al mismo tiempo, la gestión de dinámica libre también puede promover o aconsejar medidas legislativas para que un bosque pueda evolucionar libremente los años que corresponda. 

La gestión pensada en clave de conservación puede combinarse fácilmente con los servicios ecosistémicos culturales y de regulación y protección de las funciones de los bosques. ¡Seguro que a muchas de las personas que lean este artículo les gusta disfrutar de un itinerario por un bosque centenario y lleno de fauna y flora diversa!

GESTIÓN PAISAJÍSTICA

La gestión paisajística está muy vinculada a la ordenación del territorio, porque está pensada para elegir unos modelos de bosque u otros en cada territorio y gestionarlos. La intención principal es conservar el patrimonio cultural ya menudo proporciona recreo, salud y valores emocionales a la ciudadanía, pero pueden enfocarse estratégicamente para cumplir otras funciones en paralelo. Por ejemplo, es especialmente importante en la planificación urbanística de las ciudades, porque se pueden priorizar los espacios verdes por una función paisajística a la vez que de mejora de la conectividad de la biodiversidad de las ciudades y de refugio climático para los habitantes durante las olas de calor. 

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