Paisajes homogéneos

Aporia crataegi (Foto: EEA / Chris van Swaay
Aporia crataegi (Foto: EEA / Chris van Swaay

Constantí Stefanescu comenta en La Vanguardia el reciente informe publicado por la Agencia Europea del Medio Ambiente donde se alerta de la bajada drástica que están sufriendo las poblaciones de mariposas en Europa. Aquí tenéis su texto íntegro.

Aporia crataegi (Foto:  EEA / Chris van Swaay
Aporia crataegi (Foto: EEA / Chris van Swaay

Cuando se habla con la gente mayor sobre los recuerdos de la naturaleza de nuestro país, es habitual oír expresiones como: «Antes los campos estaban llenos de mariposas, y ahora cada vez son más raras.» Actualmente, gracias al programa de seguimiento de las mariposas en Cataluña (conocido como CBMS, ver información en la web: www.catalanbms.org), los cambios en las poblaciones de las mariposas se pueden cuantificar … y también estamos en la posición de valorar si la afirmación a la que nos referíamos es o no acertada. Y, desgraciadamente, ahora podemos afirmar categóricamente que sí lo es, y que cada vez hay menos mariposas en nuestros campos.

Esta conclusión es también la misma a la que han llegado biólogos de una amplia muestra de países europeos, tal como se desprende del informe publicado por la Agencia Europea del Medio Ambiente. El informe se basa en el estudio continuado de las poblaciones de 17 especies de mariposas comunes en el continente, en 19 países europeos. El método para obtener datos de sus poblaciones es sencillo, pero a la vez muy laborioso: semanalmente, miles de voluntarios con buenos conocimientos en la identificación de las especies, salen al campo y llevan a cabo censos siguiendo un protocolo muy estandarizado. Los censos se repiten siguiendo exactamente las mismas rutas de un par de km, semana tras semana, y año tras año. De esta manera, se puede conocer cómo evoluciona la abundancia de las diferentes especies a lo largo del tiempo en una determinada localidad. Un número cada vez mayor de países europeos disponen de redes de seguimiento de este tipo, denominadas redes BMS (Butterfly Monitoring Schemes). En Cataluña, por ejemplo, los censos se iniciaron en el año 1994 y actualmente ya se dispone de información de más de 125 localidades repartidas por todo el país. El proyecto de seguimiento de las mariposas catalanas recibe el apoyo del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña, y se coordina desde el Museo de Ciencias Naturales de Granollers.

La incidencia cada vez mayor de las sequías prolongadas es un elemento clave para explicar las grandes bajadas en las poblaciones de mariposas que se han observado en los últimos años.

En los 20 años de funcionamiento del CBMS se han contado cerca de 2 millones de mariposas de la enorme mayoría de las 200 especies catalanas. Para ello, los voluntarios de la red han recorrido más de 40.000 km (el equivalente a una vuelta completa a la Tierra!) Y han invertido más de 28.000 horas (más tres años y medio!). Los datos acumulados se pueden analizar con mucho detalle y no engañan: casi la mitad de las especies han mostrado tendencias poblacionales en las últimas dos décadas, y de éstas, dos terceras partes han sido negativas. Las poblaciones han disminuido mucho en algunos casos, y de forma extrema han llegado a extinguirse localmente, como es el caso de una especie emblemática, la hormiguera grande (Maculinea arion) en el Montseny.

El informe de Agencia Europea del Medio Ambiente analiza las causas de esta caída. Y, curiosamente, los motivos principales se repiten por toda Europa. Por un lado, la transformación de las zonas rurales más productivas debido a la implantación de una agricultura intensiva, que utiliza técnicas poco compatibles con el mantenimiento de una elevada biodiversidad. El uso de pesticidas y herbicidas, las grandes extensiones de monocultivos, la eliminación sistemática de márgenes para facilitar el uso de maquinaria pesada, la sustitución de una ganadería extensiva por una de intensiva, son prácticas que han conducido a una homogeneización del paisaje en detrimento de los mosaicos agrícolas tradicionales, tan favorables a la diversidad de plantas y animales. Por otra parte, en zonas de montaña, el fenómeno del éxodo rural y el abandono de la tierra, que ha supuesto la pérdida de espacios abiertos en favor de una masa forestal creciente. De hecho, las pocas especies de mariposas que han aumentado son sobre todo las que tienen un comportamiento más forestal. Pero las mariposas mayoritariamente prefieren los espacios abiertos, como prados y pastos, y en consecuencia el grueso de las especies ha descendido a medida que sus hábitats preferidos han ido perdiendo calidad y han quedado cada vez más fragmentados y aislados.

En Cataluña, como en el Mediterráneo en general, estos cambios negativos en el paisaje se combinan con un factor de creciente importancia, también con una influencia muy negativa sobre las mariposas: el cambio climático.

La tendencia general en las mariposas tiene un paralelo en muchos otros grupos de insectos con biológicos similares, como las abejas y abejorros, que juegan un papel fundamental en la polinización. Si perdemos mariposas no sólo perdemos un valor estético innegable, sino también lo que llamamos un servicio ecosistémico de gran valor para nuestra sociedad.

 

Constantí Stefanescu

Investigador del Museu de Ciències Naturals de Granollers

Investigador associat del CREAF

 

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