Buscar

El proyecto CREDIBLE abre una consulta pública para dibujar el futuro de la agricultura del carbono en Europa

Imagen congerdesign, CC0 BY. Fuente: Pixabay.
Imagen congerdesign, CC0 BY. Fuente: Pixabay.

En la Unión Europea se está gestando el ‘Carbon Farming Framework’, una hoja de ruta para impulsar la agricultura del carbono en suelos de todo el continente europeo. Este modelo engloba una variedad de técnicas agrícolas con un objetivo común: recuperar y aumentar la capacidad del suelo para secuestrar carbono atmosférico. Pero, para implantarlo, todavía hay muchas incógnitas por resolver, entre otras: ¿Qué prácticas agrícolas se incluyen bajo este paraguas? ¿Cómo compensar a los agricultores para que se sumen a esta transición? ¿Qué indicadores tienen que establecerse para certificar que efectivamente se está almacenando carbono (y que se mantenga en el suelo a largo plazo)? El proyecto europeo CREDIBLE precisamente trabaja para dar respuesta a estas cuestiones y lo hace contando con el máximo de voces posibles, incluidas las del sector agrícola, empresarial, político y científico. En este sentido, ha abierto una consulta pública y en línea en el que llama a cualquier persona y organización vinculada a la agricultura a dar su opinión sobre lo que se ha elaborado hasta ahora. Está abierto a la participación hasta finales de julio.

¿Cómo funciona el proyecto?

Uno de los objetivos del proyecto es identificar potenciales sinergias y antagonismos entre la agricultura del carbono, la seguridad alimentaria y la biodiversidad.

CREDIBLE comenzó en 2023 y trabaja dividido en 11 grupos focales. Cada uno de ellos lo conforman personas expertas en la materia que debaten temas diferentes. Entre otros temas se aborda, cómo identificar y promover las mejores prácticas de agricultura del carbono, protocolos para monitorizar cuánto carbono se está secuestrando en el suelo o identificar potenciales sinergias y antagonismos entre la agricultura del carbono, la seguridad alimentaria y la biodiversidad. Este último grupo es el que lidera la investigadora del CREAF Pilar Andrés, quien explica que “a lo largo de este año, hemos debatido internamente estas cuestiones. Las conclusiones a las que llegamos, las compartimos en un congreso que se celebró en Valencia a inicios de este año y en el que participaron actores clave del ámbito político, de investigación, industrial y también de las asociaciones agrícolas. Todos los participantes aportaron su opinión y este feedback lo integramos junto con nuestras reflexiones  en un documento que está disponible en la página web del proyecto. Ahora, queremos enriquecerlo todavía más, por eso lo hemos abierto a consulta, ¡cualquier persona vinculada a la agricultura puede leerlo desde casa y aportar su opinión!”.

Como resultado de esta interacción, se elaborará un informe con recomendaciones para que la política de la UE en materia de agricultura de carbono funcione con y para los agricultores, pero también aportando beneficios para el clima y la biodiversidad. Este mismo proceso de mantener activo el debate dentro del   grupo focal , compartir las conclusiones en un congreso y abrir una consulta pública y online, se repetirá dos veces más a lo largo del proyecto, “cada vez concretaremos más los mensajes”, matiza Pilar Andrés.

El proyecto comenzó en 2023, el proyecto lo financia el programa europeo Horizon 2020, en el marco de la Misión del Suelo de la Comisión Europea y lo coordina la empresa de I+D Soluciones Agrícolas Ecoinnovadoras SL. También cuenta con una red de expertos y expertas de 21 entidades en 7 países europeos, entre ellas el CREAF. 

¿Qué es la agricultura del carbono?

La agricultura del carbono es un modelo de negocio cuyo objetivo es facilitar el secuestro de carbono en los suelos, en el caso de Europa, se está materializando a través del ‘Carbon Farming Framework’ Dentro de este modelo se incluyen recomendaciones sobre las técnicas agrícolas y forestales que, combinadas, incrementan el contenido de carbono en el suelo. También se trabaja en los sistemas de monitoreo más fiables, en las formas de certificación más convenientes y en las diferentes vías para ofrecer a los agricultores estímulos o recompensas (monetarias o no) por el esfuerzo que dedican a respetar y restaurar los servicios ecosistémicos que brinda el suelo.

Algunas de las prácticas que se incluyen en este marco son sistemas integrados como la agroforestería, que combina árboles con cultivos y ganado en el mismo terreno.

Algunas de las prácticas que se incluyen en este marco son sistemas integrados como la agroforestería, que combina árboles con cultivos y ganado en el mismo terreno para incrementar las sinergias entre los animales, que se alimentan de pasto fresco, las plantas, que utilizan los excrementos del ganado como abono y el suelo, que aumenta el contenido de materia orgánica. También la ganadería regenerativa en prados o implementar cubiertas vegetales permanentes en las tierras de  cultivo, que ayudan a proteger el suelo de la erosión.

«Todavía se debate sobre qué prácticas se consideran agricultura del carbono y, a través de CREDIBLE, queremos definirlo con más certeza para evitar el greenwashing«.

PILAR ANDRÉS PASTOR, investigadora del CREAF y una de las socias del proyecto.

La investigadora también enfatiza que aplicar técnicas por separado no tiene sentido y que lo que hay que evaluar son los ‘esquemas de manejo integrados’ que funcionan mejor en cada lugar. El motivo es que el suelo reacciona de manera diferente a cada práctica agrícola dependiendo del contexto biogeoclimático y de la historia de uso del suelo, “por lo que no existen ‘buenas prácticas’ generalizables a todo el continente”. Por ejemplo, evitar labrar los cultivos puede aumentar la biodiversidad y materia orgánica del suelo en ciertos lugares si se combina con cubiertas vegetales, pero si lo aplicamos por separado puede acabar siendo perjudicial y no aumentar el contenido de carbono.

Los beneficios de este modelo, si se aplica bien, van más allá de que el suelo actúe como sumidero de carbono atmosférico, ya que un mayor contenido de carbono va unido a la mejora de los servicios ambientales que proporciona el suelo, como su capacidad de regular el ciclo hidrológico y de albergar biodiversidad. El manejo agrícola enfocado al secuestro de carbono, va también asociado a reducir el uso masivo de maquinaria pesada y fertilizantes, en el marco de la economía circular de las explotaciones agrícolas.

Artículos relacionados

Hemos cambiado la versión de Wordpress. Si prefieres leer esta noticia en inglés o catalán del 2020 al 2012, ve a la portada del blog, cambia el idioma con el selector del menú superior y busca la noticia en la barra de la lupa.

Date de alta en el Newsletter para recibir todas las novedades del CREAF en tu mail