Cuando una beca se convierte en el reto de integrarse en un grupo de investigación

De izquierda a derecha, Anna Ticó, Emma Watson, Alba Bellostas y Sandra Moreno, las 4 estudiantes de grado que han aceptado el reto de integrarse en un grupo de investigación del CREAF durante 2 meses. Imagen: CREAF.
De izquierda a derecha, Anna Ticó, Emma Watson, Alba Bellostas y Sandra Moreno, las 4 estudiantes de grado que han aceptado el reto de integrarse en un grupo de investigación del CREAF durante 2 meses. Imagen: CREAF.

Son 4 estudiantes del grado en Biología o en Ciencias Ambientales en la universidad y provienen de ciudades y realidades muy diferentes. Las une la curiosidad y la determinación por aceptar el reto de integrarse en un grupo de investigación del CREAF durante 2 meses, gracias al programa de becas Summer Fellowships.

Alba Bellostas (Universitat de Girona), Emma Watson (University of Glasgow), Sandra Moreno (Universidad Autónoma de Madrid) y Anna Ticó (Universitat de Barcelona) han constatado que dedicarse a la investigación para hacer evolucionar evolucionar la ciencia requiere una gran creatividad que necesariamente progresa en equipo, si bien hay momentos en los que puede ser compleja y muy solitaria antes de llegar a los «momentos eureka», para utilizar la elocuente expresión de la investigadora del CREAF Estela Romero.

Han constatado que para hacer evolucionar la ciencia es necesaria una gran creatividad que progresa en equipo, y que hay situaciones complejas y solitarias antes de los 'momentos eureka'

Tras la breve cata que han representado las prácticas profesionales en el CREAF, las cuatro estudiantes aseguran que la investigación científica es el objetivo final de su carrera, si bien a todas les queda un considerable recorrido previo. Ésta es la vivencia de 4 mujeres finalistas de la primera convocatoria de becas para estudiantes de Grado que impulsa el CREAF. La selección tuvo en cuenta el expediente académico, el currículo y una carta de motivación, y fue bastante competida. Ciencia en primera persona El programa Summer Fellowships les ha permitido entender cómo y por qué se formulan las primeras preguntas en ciencia, qué implica salir al campo para recoger muestras, analizarlas de acuerdo con el objetivo del estudio, cuestionarse si el muestreo responde a la hipótesis formulada inicialmente, poner en común algunos datos y discutirlos a fondo con otros colegas, y empezar a entender cómo se esbozaría un primer borrador de artículo elaborado en colaboración. Cada una de ellas ha contado con una mentora o mentor en el CREAF, que ha dedicado parte de su tiempo a abrirles la puerta para que la ciencia se convierta en una experiencia en primera persona. La investigadora Olga Margalef y el investigador Sergi Pla Rabés han introducido a Alba Bellostas en el estudio de las diatomeas como indicadores de cambio ambiental en el Ártico, para estudiar la dinámica del permafrost como un componente clave de cambio climático y global. La investigadora Estela Romero ha hecho tándem con Emma Watson y ha incorporado a esta joven estudiante escocesa a su trabajo científico sobre el curso fluvial y la composición de nutrientes de los ríos de Norte América y Alaska.

Summer Fellowships
Olga Margalef y Alba Bellostas (izq), Estela Romero y Emma Watson (dcha). Contar con una mentora en el CREAF ha permitido a las estudiantes que la ciencia se convierta en una experiencia en primera persona. Imagen: CREAF.

El investigador Oriol Lapiedra ha concebido los 2 meses de beca de la estudiante madrileña Sandra Moreno como un recorrido por todos y cada uno de los estadios de la investigación sobre la invasión biológica de especies animales en Ibiza (Baleares), con la voluntad de proporcionar una visión 360 grados sobre qué es un proyecto. Y el investigador Francisco Lloret durante 2 meses ha integrado a Anna Ticó en su grupo de investigación sobre ecosistemas terrestres mediterráneos y su adaptación al cambio climático, que le ha llevado a muestrear en el Parc Nacional d’Aigüestortes (Lérida) y en Hayedo de Montejo (Madrid), como una componente más de un equipo de colaboradores.

Summer Fellowships
Oriol Lapiedra y Sandra Moreno (izq), Francisco Lloret y Anna Ticó (dta). El equipo de investigación que ha diseñado el contenido de cada beca ha diversificado al máximo las tareas y teniendo en cuenta la necesaria recompensa mutua. Imagen: CREAF.

Una recompensa mútua La convocatoria tiene el firme propósito de promover vocaciones científicas, un objetivo que ha favorecido a ambas partes: tanto a las jóvenes que abrían los ojos a la ciencia, como a los equipos que incorporan nuevas visiones que, a pesar de ser muy nuevas, son especializadas. Por ello, el equipo de investigación que ha diseñado el contenido de cada beca lo ha hecho diversificando al máximo las tareas y teniendo presente la necesaria recompensa mutua.

La mejor valoración que Alba Bellostas (Universitat de Girona) se lleva es que sus dos mentores le dejan la puerta abierta para que pueda ser coautora de alguna publicación futura

Per los investigadores Olga Margalef y Sergi Pla-Rabés, “tutorizar comporta dedicación, si bien Alba Bellostas ha aprendido muy rápido, ha trabajado de manera autónoma y nos ha ayudado a avanzar y empujar algunas tareas del proyecto sobre el permafrost”. La mejor valoración que Alba se lleva es que sus dos mentores le dejan «la puerta abierta para que pueda seguir vinculada, por ejemplo, como coautora de alguna publicación futura. Dado que su trabajo de campo se ubica en Alaska, la joven estudiante ha procesado y analizado muestras actuales y antiguas en el laboratorio, ha realizado conteos, ha explorado datos químicos medidos y ha conocido algunas herramientas estadísticas. Al final de su estancia ha presentado los principales resultados en una reunión interna, que se ha sometido a discusión para poner en evidencia cómo los resultados condicionan algunas decisiones y la necesidad de continuar investigando en el Ártico para entender el cambio global».

"Sin duda, la recompensa más valiosa ha sido parte del engranaje que lleva adelante proyectos de investigación reales"
 Emma Watson, estudiant de la University of Glasgow, Escòcia

Otra experiencia es la de la joven Emma Watson, quien aporta una conclusión contundente: «sin duda, la recompensa más valiosa ha sido ser parte del engranaje que lleva adelante proyectos de investigación reales». Para esta joven escocesa, zambullirse durante 2 meses en el trabajo sobre cursos fluviales de la investigadora Estela Romero también ha supuesto aprovechar sinergias con el equipo de Olga Margalef, Sergi Pla Rabés y Alba Bellostas. «Una de las cosas más valiosas que me llevo del CREAF es haber aprendido a trabajar y analizar grandes cantidades de datos», asegura. Para su tutora, el programa Summer Fellowship ha sido un proceso de aprendizaje. «Había hecho de mentora de estudiantes antes», explica Romero, «pero provenían de máster y suponía un trabajo mucho más estructurado y definido previamente. Con Emma ha sido muy oportuno trabajar conjuntamente con el equipo de investigación sobre permafrost, para encontrar puntos en común y explorar. Y esto forma parte del proceso de la ciencia”. Una visión 360°

“Ha sido muy útil desarrollar una mentalidad crítica, conocer nuevas ideas y aprender a pensar de forma diferente”
Sandra Moreno, estudiant de la Universidad Autónoma de Madrid

La oportunidad de proveer una experiencia lo más integral sobre la ciencia ha marcado la forma en que el investigador del CREAF Oriol Lapiedra ha trabajado con el estudiante Sandra Moreno. La sintonía generada con todo el equipo es evidente, y Sandra compara su implicación con ser una más del equipo y no una estudiante en formación. «Ha sido muy útil para desarrollar mentalidad crítica, conocer nuevas ideas y aprender a pensar de una manera diferente», explica el estudiante, para quien la Summer Fellowship ha supuesto la primera vez que salía de Madrid, su ciudad natal. Su mentor la describe como una persona con motivación, con el perfil tan necesario en búsqueda de alguien para quien contestar a preguntas sea un aliciente. “Dos meses es un tiempo bueno para hacer una cata de cómo se desarrolla la ciencia”, comenta Oriol Lapiedra, “para analizar muestras, investigar bibliográficamente, intervenir en reuniones de proyecto, comentar y analizar artículos, exponer resultados en grupo… ”. Lo único que no se ha podido pisar es el campo, porque la investigación se centra en Ibiza (Baleares).

Summer Fellowships
Las jóvenes estudiantes han tenido la oportunidad de una experiencia lo más integral integral sobre la ciencia. Imagen: CREAF.

En cambio, el trabajo de campo ha sido el hilo conductor de la Summer Fellowship de Anna Ticó, que empezó su estancia en el CREAF tomando muestras en las montañas del Sistema central ibérico, el Hayedo de Montejo, “una reserva donde se estudian rasgos funcionales de diferentes comunidades vegetales y cómo pueden afectar a su resiliencia al cambio climático o a perturbaciones”, en palabras de la propia estudiante, para continuar en el Pirineo catalán.

Anna Ticó (Universitat de Barcelona) escogió el proyecto liderado por el investigador Francisco Lloret porque requería un período de tiempo relevante dedicado a trabajar sobre el terreno

Debido al contexto de pandemia, Anna Ticó no había pisado demasiado campo durante su formación, una experiencia que sí le proporcionaba la Summer Fellowship liderada por Francisco Lloret. «El tiempo dedicado a tomar muestras en el exterior es clave, porque no se puede echar atrás y, por eso, es esencial la planificación previa”, explica Lloret. El diseño experimental es la otra gran tarea a la que Anna Ticó centró parte de sus esfuerzos. Misión cumplida: las CREAF Summer Fellowships han logrado estimular aún más su curiosidad científica. De acuerdo con Francisco Lloret, “lo importante es que las personas en las que se han invertido esfuerzos se queden en el sistema de investigación”, mientras apunta que en la transferencia de conocimiento “un público esencial son las nuevas generaciones interesadas y con experiencia”.

Cuando la veteranía es un grado y la juventud, curiosidad en estado puro

Alba Bellostas està involucrada en el Trabajo de Final de Grado y tiene claro que tirará del hilo de lo que ha aprendido en la Summer Fellowship, y continuará investigando en esta línea mientras termina el doble Grado de Biología y Ciencias Ambientales en la Universidad de Girona.

Alba Bellostas Summer Fellowship Sergi Pla Rabes
Alba Bellostas Sergi Pla-Rabés
«He tenido suerte de coincidir con dos estudiantes más durante la estancia (Emma Watson y Sandra Moreno), para apoyarnos, comentar el día a día, poner en común la experiencia y entender una misma posición desde diferentes proyectos de investigación». «Si Alba quisiera hacer la tesis en el CREAF, Olga Margalef y yo apostaríamos seguro por ella y en el equipo estaríamos encantados de ficharla si se dieran las condiciones. Ha sido una suerte poder disfrutar de su trabajo».

Emma Watson ha tenido la suerte de compartir datos y experiencias directamente con el equipo de Alba Bellostas. En los dos meses que realizó prácticas en el CREAF, en su ciudad natal de Glasgow se celebraba la COP26.

Emma Watson  Summer Fellowship Estela Romero
Emma Watson Estela Romero
«Después de los 2 meses de prácticas en el CREAF constato que la investigación científica es mi interés real. Quiero seguir adelante investigando y el CREAF me lo ha hecho ver claramente. Antes no estaba muy segura e interactuar con estudiantes de máster y doctorado me ha hecho ver que quiero seguir este camino. El análisis de grandes cantidades de datos es el otro aspecto en el que Estela Romero me ha abierto los ojos: yo tenía carencias». «Emma, si sigues con la investigación verás que un máster está muy concentrado en un aspecto, pero un Doctorado puede ser creativo tal y como hemos visto con la Summer Fellowship. Sigues un camino, te das cuenta de que no es el correcto y a continuación logras momentos de eureka muy satisfactorios. Necesitas tiempo para probar. Existe la parte divertida de la ciencia, si bien hay que aceptar que los buenos momentos a veces van precedidos de otros algo frustrantes».

Sandra Moreno inicia una segunda tanda de prácticas después de la Summer Fellowship en el CREAF, esta vez en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes.

Sandra Moreno  Summer Fellowship Oriol Lapiedra
Sandra Moreno Oriol Lapiedra
«Me he sentido apoyada en todo momento y agradezco el hecho de que hubiera alguien que supervisaba y hacía seguimiento. El acompañamiento que he recibido en esta primera experiencia de investigación es una de las mejores cosas que me llevo. Hacer el doctorado es una opción muy plausible de cara al futuro: no sé todavía en qué ámbito porque todo me resulta muy interesante». «Hemos procurado dar visión global de cómo funciona la investigación, por ejemplo, pusimos en común aspectos de financiación y cómo conseguimos los recursos. Además, hemos organizado una pequeña subunidad de un congreso más grandes y Sandra podrá estar, como si hubiera asistido a la convocatoria».

Anna Ticó tenía claro de entrada que la investigación es su ámbito y, por eso, se ha sentido cómoda con el refuerzo en trabajo de campo que le ha supuesto la Summer Fellowship. Su Trabajo Final de Grado se beneficiará sin duda de la beca en el CREAF.

Anna Tico  Summer Fellowship Francisco Lloret
Anna Ticó Francisco Lloret
«Tomar muestras en el campo es cómo tomar una foto, porque se captura la situación en un instante concreto: los ecosistemas son dinámicos y están en constante cambio. Ahora bien, es una tarea dura. Para medir el potencial hídrico de una especie vegetal nos levantábamos a las 4 de la madrugada para tomar muestras antes de que saliera el sol. ¡Suerte que en el refugio de montaña donde estábamos nos dejaban café preparado!» «Anna ha tenido la oportunidad de ver de primera mano cómo se consiguen los datos que después proporcionan la investigación ecológica. Es una actividad fundamental. A menudo, esta tarea puede parecer rutinaria, pero implica responsabilidad y rigor. Veo a Anna con unas ganas enormes de hacer ciencia y creo que la experiencia en el CREAF la ha acercado a este mundo.».

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