De la ciencia a la acción: la primera rebelión científica coordinada en más de 25 países

George V Bridge, centro de Glasgow. Rebelión Científica realizando un bloqueo que duró más de 5 horas. Fotografía: Mar Sala.
George V Bridge, centro de Glasgow. Rebelión Científica realizando un bloqueo que duró más de 5 horas. Fotografía: Mar Sala.

Nuestro investigador predoctoral Javier de la Casa ha escrito este artículo con motivo de la primera acción de desobediencia civil pacífica coordinada internacionalmente, la semana del 4 al 9 de abril, por miembros de la comunidad científica.

En estos últimos años se ha instaurado una imagen en nuestro imaginario colectivo, la imagen de la casa en llamas. Ésta es una casa grande y está habitada por seres. Alguno de los seres son curiosos y disfrutan explorando los distintos espacios de la casa. Así es cómo descubren humo en la cocina y vuelven al salón asustados para comentarlo con el resto de seres, los cuales reaccionan de formas muy diversas: algunos son escépticos, otros desesperan y otros se unen, llenos de inspiración, a los seres exploradores. Estos seres van y vuelven de la cocina informando, con mayor gravedad cada vez, sobre la situación de las llamas a los seres que habitan la sala de estar.

Ante esto, los seres que se encargan de gestionar el bienestar del resto deciden tomar acción. Organizan grupos de seres bomberos que, con pequeños vasos de agua, apenas consiguen frenar el incendio. Sin embargo, su actuación consigue apaciguar los nervios en la sala de estar y ahora estos seres pueden volver a ver la televisión tranquilos, incluso algunos seres exploradores se sientan a contemplarla. De nuevo, los seres exploradores vuelven a la cocina y ven que la situación es crítica, no queda tiempo para soluciones ineficaces. ¿Qué deberían hacer estos seres ahora? Como diría Albert Einstein: Aquellos que tienen el privilegio de saber, tienen la obligación de actuar”.

«La comunidad científica, al igual que los seres exploradores, tiene que actuar de forma que en su discurso quede bien reflejada la situación de urgencia en la que nos encontramos y que transmita con claridad que tenemos que actuar como lo haríamos en una emergencia», comenta Javier de la Casa, investigador predoctoral del CREAF.

La ciencia alerta sobre el peligroso rumbo del planeta

La situación se ha ido haciendo más crítica y evidente desde entonces y a lo largo de los años la comunidad científica se ha ido organizando al respecto.

Hace ya mucho tiempo que sabemos que nuestra forma de habitar el planeta es insostenible, un claro ejemplo de ello es el informe del Club de Roma Los límites del crecimiento, liderado por Donella Meadows en el cual ya en el año 1972 se comenzaban a modelizar los límites del crecimiento económico. La situación se ha ido haciendo más crítica y evidente desde entonces (especialmente en ciertas zonas del mundo más vulnerables) y a lo largo de los años la comunidad científica se ha ido organizando al respecto. 

Por ejemplo, en 1992 Union of Concerned Scientist publicó el informe ‘World Scientists’ Warning to Humanity‘, alertando del peligroso rumbo que estaba tomando la humanidad respecto a su visión de crecimiento ilimitado. Este informe lo firmaron 1700 científicas y científicos de renombre. En 2017, esta misma organización publicó otro informe en BioScience ‘World Scientist’ Warning of a Climate Emergency‘, esta vez lo firmaron alrededor de 17.000 científicas y científicos. Este reciente informe ha servido de base para que muchos gobiernos locales y estatales declaren la emergencia climática en sus territorios.

La ciencia se rebela y pasa a la acción

La desobediencia civil es una herramienta muy útil para forzar estas negociaciones con la comunidad científica y la sociedad civil.

Hoy, 4 de abril de 2022, se da un paso más en la historia de la ciencia frente a la crisis ecológica. Con motivo de la publicación del tercer capítulo del sexto informe del IPCC, comienza la primera Rebelión Científica coordinada internacionalmente en más de 25 países. Las formas “aceptables» de la comunidad científica para catalizar la acción climática no han sido suficientemente efectivas y es el momento de dar un paso más. Aquellos seres que olieron el humo, que vieron las llamas, no tendrán ninguna capacidad de alertar al resto si no actúan en consecuencia. Con este propósito Rebelión Científica, bajo el lema “El compromiso de 1.5ºC ha fracasado, rebelión climática ya”, busca que la semana del 4 al 9 de abril la comunidad científica se involucre en acciones de desobediencia civil no-violenta y en huelgas académicas.

George V Bridge, centro de Glasgow. Rebelión Científica realizando un bloqueo que duró más de 5 horas y en el cual participó Javier de la Casa (tercero empezando por la izquierda). Fotografía: Mar Sala.
George V Bridge, centro de Glasgow. Rebelión Científica realizando un bloqueo que duró más de 5 horas y en el cual participó Javier de la Casa (segundo empezando por la izquierda). Fotografía: Mar Sala.

«La idea de esta campaña es romper el bucle de los llamamientos científicos seguidos de inacción y promesas vacías. Yo mismo nací el año cargado de promesas, 1997», Javier de la Casa.

En 1997 se creaba el Protocolo de Kioto, ¿dónde ha quedado esa ambición 24 años más tarde? 2021 ha batido el récord de emisiones históricas, con un total de 36.300 millones de toneladas de dióxido de carbono. Necesitamos compromisos serios y reales. La desobediencia civil es una herramienta muy útil para forzar estas negociaciones con la comunidad científica y la sociedad civil.

En palabras del propio secretario general de la ONU, Antonio Gutierres, “Delay means death”. Queda mucho por hacer, queda poco tiempo. Seamos parte del cambio. 

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