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El proyecto Life Biorgest evidencia que la gestión forestal sostenible es clave para la mejora de la biodiversidad, y desarrolla herramientas para facilitarla

Autoría: José Luis Ordóñez, CREAF.
Autoría: José Luis Ordóñez, CREAF.

Recientemente ha finalizado el proyecto Life Biorgest, un proyecto de mejora de la biodiversidad en los bosques mediterráneos a través de la gestión forestal, donde el CREAF ha sido uno de los socios claves, junto con otros centros. A lo largo de cinco años se han realizado decenas de actuaciones en más de 200 hectáreas demostrativas de Cataluña y Occitania, para poner a prueba la capacidad de los bosques multifuncionales de incrementar su biodiversidad y de influir en sus procesos de madurez. Los resultados son muy buenos, puesto que se ha logrado un consenso en temas complejos, como valorar la biodiversidad potencial de un bosque y su grado de madurez, así como en las prácticas y trabajos a llevar a cabo para mejorarla y los incentivos para facilitar que los propietarios de los terrenos inviertan en ello. Desde el CREAF, Lluís Comas y Jordi Vayreda han han tenido un rol clave en el proyecto.

Como resultado de estas actuaciones y el análisis de 185 inventarios en bosques gestionados se ha determinado que los trabajos forestales que se han llevado a cabo no afectan negativamente a la biodiversidad. 

Como resultado de estas actuaciones y el análisis de 185 inventarios en bosques gestionados se ha determinado que los trabajos forestales que se han llevado a cabo no afectan negativamente a la biodiversidad. Por el contrario, las prácticas incorporadas a estos trabajos tendrán un efecto directo sobre el incremento de algunos grupos de organismos bioindicadores del buen estado de salud de los bosques, como murciélagos o insectos  saproxílicos que viven a las cavidades de los árboles y pájaros trepadores, entre otros, así como plantas y hongos.

«Con el proyecto Life Biorgest hemos demostrado que se puede hacer una gestión forestal para acelerar y mejorar la madurez del bosque. Lo hacemos incorporando procesos propios de su dinámica natural, por ejemplo, generar en poco tiempo (2-3 años) madera muerta, en pie y en tierra y de varias medidas, para mejorar su biodiversidad asociada, como insectos y hongos».

JORDI VAYREDA, investigador del CREAF y miembro del proyecto Life Biorgest.

Para medir estos parámetros, los impulsores del proyecto han desarrollado una herramienta propia que evalúa la capacidad que tienen los bosques para acoger diferentes especies de plantas, animales y hongos. Se trata del Índice de Biodiversidad Potencial (IBP), un instrumento de apoyo a la planificación y la gestión forestal, diseñado por especialistas para facilitar la integración de criterios de conservación de la biodiversidad en la gestión multifuncional de los bosques. Esta herramienta es fruto de varios años de trabajo entre científicos y expertos del mundo de la conservación y gestión forestal, y una de sus virtudes es que está pensada para que la utilicen por personas no expertas en conocimientos naturalísticos. El IBP se basa en una evaluación sobre el terreno, con un ejercicio de entre 20 y 40 minutos, de los 10 factores de la estructura y hábitats asociados al bosque que influyen de forma más significativa en la biodiversidad que puede acoger.

Los efectos del cambio climático, una de las principales amenazas del bosque

Los socios del proyecto han presentado los resultados finales del Life Biorgest en una jornada celebrada en el Institut d’Estudis Catalans, en Barcelona, donde se ha puesto de manifiesto que los efectos del cambio climático es una de las principales amenazas para la conservación de los bosques. Y que la gestión forestal sostenible, integrando prácticas de conservación de la biodiversidad, es una de las mejores herramientas para hacerle frente. Teniendo en cuenta que en Cataluña el 80% de la superficie forestal es de propiedad privada, los silvicultores son una figura clave para alcanzar este objetivo de conservación.

Bosc amb sequera. Autoria: José Luis Ordóñez, CREAF.
Bosque con un episodio de sequía. Autoría: José Luis Ordóñez, CREAF.

De hecho, Cataluña ya es un referente en el impulso de la gestión forestal sostenible, y el proyecto también ha servido para evidenciar que hay que seguir facilitando consensos entre los silvicultores y los profesionales forestales y de la conservación de la naturaleza, poniendo en valor los servicios ecosistémicos de los bosques no retribuidos e incorporando incentivos que contribuyan al pago de estos servicios ambientales y sociales de los bosques.

Las conclusiones del proyecto también ponen el foco en el impacto positivo de la biodiversidad en la adaptación del bosque al cambio climático y el rol de los bosques maduros en la conservación de esta biodiversidad.

Impacto socioeconómico muy positivo

En paralelo, se ha presentado el informe de evaluación socioeconómica del proyecto, un documento que concluye que la implementación del Life Biorgest ha supuesto la contratación de 68 personas para la realización de sus acciones, y ha contado con la participación de 623 personas a sus 15 sesiones formativas realizadas sobre terreno y también telemáticamente. El informe también destaca el impacto técnico y científico, ya que a lo largo del proyecto se han publicado 40 artículos. Para este estudio se han tenido en cuenta 52 indicadores de aspectos como la ocupación, el impacto sobre la economía local, la formación, el impacto técnico y científico, la difusión del proyecto, así como su relevancia en el marco normativo y de planificación. En este último ámbito, hay que destacar que los resultados del Life Biorgest han permitido establecer las bases sobre las que mejor la manera de incentivar y fomentar la silvicultura integrativa, con la publicación de ayudas a la propiedad forestal, y también han contribuido al establecimiento de propuestas por un cambio en las directrices de gestión por la ordenación de los montes de Cataluña.

«Otra conclusión del proyecto es que las acciones de gestión que benefician la biodiversidad forestal son rápidas y económicas. En concreto, desde el CREAF hemos trabajado en aquellas que mejoran la madurez de un bosque».

LLUÍS COMAS, técnico de investigación del CREAF y miembro del proyecto Life Biorgest.

Con las acciones llevadas a cabo a lo largo de los 5 años de Life Biorgest, se ha logrado el objetivo principal del proyecto, que es reforzar el papel de la propiedad forestal y de la silvicultura como un activo para la conservación y mejora de la biodiversidad.

El Life Biorgest lo ha coordinado el Consorci Forestal de Catalunya y ha contado con la participación del Centre de la Propietat Forestal (CPF), el CREAF, el Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC), la Xarxa per a la Conservació de la Natura (XCN) y el Centre National de la Propriété Forestière (CNPF), en Francia. El proyecto lo ha cofinanciado el programa Life de la Unión Europea, la Generalitat de catalunya y la Diputació de Girona.

Con las acciones llevadas a cabo a lo largo de los 5 años de Life Biorgest, se ha logrado el objetivo principal del proyecto, que es reforzar el papel de la propiedad forestal y la silvicultura como un activo para la conservación y mejora de la biodiversidad. 

De este modo, el proyecto integra un equipo pluridisciplinar de propietarios forestales, administración, científicos y expertos del mundo de la conservación y gestión forestal del bosque. Y aquí radica otra de las virtudes de este proyecto, que ha conseguido reunir y sumar sinergias entre la administración, centros de investigación, entidades de conservación y propietarios forestales, bajo la premisa de sumar esfuerzos para mejorar la biodiversidad de nuestros bosques.

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