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La guerra de Siria ha aniquilado el 19% de los bosques del país, equivalente a toda el área metropolitana de Barcelona

Angham Daiyoub, ingeniera forestal e investigadora doctoral. Imagen: Angham Daiyoub.
Angham Daiyoub, ingeniera forestal e investigadora doctoral. Imagen: Angham Daiyoub.

El conflicto bélico que vive Siria desde el año 2011 ha aniquilado al 19,3% de la cubierta forestal del país en 9 años, lo que supone 63.700 hectáreas de su territorio, una superficie equivalente a prácticamente toda el área metropolitana de Barcelona. La pérdida de masa boscosa que ha sufrido el país de Oriente Medio durante la guerra tiene básicamente dos orígenes: la escalada constante de bombardeos de artillería y el efecto del gran número de personas desplazadas internamente, que se calcula que asciende a 6 millones. Las consecuencias son, por un lado, que las explosiones y los ataques provocan incendios forestales difíciles de extinguir en un contexto bélico y, por otro, que la enorme cantidad de personas desplazadas depende de la tala de árboles para hacer fuego para calentarse y cocinar, dada la dificultad para acceder a otras fuentes de energía. Además, la situación favorece el comercio ilegal vinculado a la madera como forma de subsistencia.  

La proximidad de las zonas boscosas a las carreteras, los campos de refugiados y los asentamientos urbanos ha sido uno de los impulsores clave de la deforestación.

La proximidad de las zonas boscosas a las carreteras, los campos de refugiados y los asentamientos urbanos ha sido uno de los impulsores clave de la deforestación.

Estas son las principales conclusiones del artículo War and Deforestation: Using Remote Sensing and Machine Learning to Identify the War-Induced Deforestation in Syria 2010–2019, del que es primera autora la investigadora predoctoral del CREAF Angham Daiyoub, de origen sirio. También han intervenido el investigador Pere Gelabert (Universidad de Lleida) y las investigadoras Sandra Saura-Mas (CREAF y Universitat Autònoma de Barcelona) y Cristina Vega-Garcia (Universidad de Lleida y el CTFC).

Para realizar este estudio el equipo de investigación utilizó imágenes Landsat y PALSAR con 25 m de definición que permitieron diferenciar entre zonas boscosas y no boscosas. La deforestación se detectó mediante técnicas de aprendizaje automático con modelos de años anteriores y con la cartografía anual de estas áreas. En Siria, donde los métodos de campo son difíciles de aplicar a causa de las condiciones de guerra, la teledetección mediante imágenes de satélite es un instrumento adecuado para analizar el impacto del conflicto sobre el paisaje.

(A) Mapa que mostra l'abast de la desforestació entre el 2010 i el 2019, destacant les zones de pèrdua forestal. (B) Gràfic que il·lustra les tendències de les zones forestals i no forestals entre el 2010 i el 2019, mostrant els canvis al llarg de la dècada. Imagen: Angham Daiyoub.
(A) Mapa que muestra el alcance de la deforestación entre 2010 y 2019, destacando las zonas de pérdida forestal. (B) Gráfico que ilustra las tendencias de las zonas forestales y no forestales entre 2010 y 2019, mostrando los cambios a lo largo de la década. Imagen: Angham Daiyoub.

Así, el análisis de datos revela una pérdida sostenida de masa forestal, concentrada sobre todo en la cordillera costa-montaña de la zona noreste y en torno a Damasco –la capital ubicada en el sur del país–, con consecuencias ambientales y humanitarias a largo plazo. La tasa más alta de desforestación se observó entre 2010 y 2015, durante los cuales la cubierta forestal total cayó un 11,5% (o 37,9 mil hectáreas). Durante el período 2015-2018 también se observó una disminución gradual pero constante, lo que representó una reducción acumulada de la superficie forestal del 7,8%.

Por el contrario, antes de estallar la guerra, el país registraba tasas anuales positivas de crecimiento forestal, de acuerdo con el Syrian Monitoring of Agricultural Resources. La FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, informa de un aumento de 119.000 hectáreas de cubierta forestal del país en la década previa a la guerra, atribuido sobre todo a campañas de recuperación forestal impulsadas por el gobierno.

Angham Daiyoub, ingeniera forestal e investigadora doctoral. Imagen: CREAF.

«Los conflictos armados y las guerras son factores clave de cambios paisajísticos provocados por la humanidad debido principalmente a la destrucción del bosque, pero también a la polución i los vertidos de petróleo».

ANGHAM DAIYOUB, ingeniera forestal e investigadora doctoral en el CREAF.

Pedimos a los gobiernos que apliquen leyes y normativas estrictas para proteger a los bosques y combatir las actividades ilegales de tala. Es crítico para preservar y restaurar los bosques, promover la sostenibilidad medioambiental y garantizar el bienestar tanto de las poblaciones desplazadas como de las comunidades locales”, reclama. En Siria, tal y como recuerda Daiyoub, más de 13 millones de personas necesitaron asistencia y más de 5 millones emigraron.

Desforestación y guerra

El trabajo científico estudia en profundidad la relación entre deforestación y los factores ligados a la guerra y las armas, como las explosiones o los campos de refugiados, ya que al estallar la guerra en Siria alrededor de 1,4 millones de personas huyeron hacia la costa, donde se encuentra el 90% de los bosques del país. En este sentido, la difícil supervivencia en las zonas no urbanas y la ausencia de guardias y supresión de las leyes de preservación ambiental genera una gran dependencia de los bosques en estas situaciones. Así, existen unas causas directas de esta desforestación, dónde los árboles se talan para obtener madera como fuente adicional de ingresos y como combustible, en forma de leña para para calentarse y cocinar. De hecho, los resultados mostraron que la mayoría de las áreas deforestadas estaban muy cerca de carreteras, a unos 0,04 y 0,39 km de estas vías de comunicación y que la probabilidad de deforestación era mayor en las áreas ubicadas más cerca de los campos de refugiados. Por el contrario, se comprobó que la mayoría de las áreas deforestadas estaban más lejos de las zonas urbanas entre 12,6 y 30 km. Este hecho se explica porque las carreteras facilitan la conectividad, y el acceso a los recursos forestales para poder realizar la venta en los mercados locales de madera y los asentamientos urbanos. En el caso de los campos de refugiados la madera es un elemento clave para calentarse y poder cocinar.

Un bosque del noroeste de Siria. Imagen: Angham Daiyoub.
Un bosque del noroeste de Siria. Imagen: Angham Daiyoub.

Asimismo el estudio determina las causas indirectas que ha provocado la desforestación, es el caso de los incenidos y las explosiones. Según los resultados, los incendios forestales fueron responsables del 23,4% de la pérdida de cubierta forestal, principalmente en el noroeste. Más del 50% de la deforestación se produjo en zonas afectadas por explosivos de alta intensidad.

Los bombardeos y la producción de carbón también provocaron incendios forestales y deforestación en la zona estudiada. 

Los bombardeos y la producción de carbón también provocaron incendios forestales y deforestación en la zona estudiada. Durante el conflicto, el bosque puede ser es una fuente adicional de ingresos para las comunidades locales, en un momento de ausencia de guardias y supresión de aplicación de las leyes de preservación ambiental. Asimismo, la difícil supervivencia de los y  las habitantes de las zonas no urbanasde montaña, de los desplazados  y desplazadas desde núcleos urbanos y de las tropas movilizadas genera una gran dependencia de los bosques, como fuente de combustible y de caza de animales salvajes para alimentarse.

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