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Los ecólogos proponen estudiar el cambio global usando las ciudades como laboratorios

Parc Güell de Barcelona Kristoffer Trolle (CC BY 2.0)
Parc Güell de Barcelona Kristoffer Trolle (CC BY 2.0)

Las altas temperaturas y las altas concentraciones de contaminantes que se dan en la ciudad permiten interpretarla como un laboratorio “abierto”. Mediante un artículo de opinión, los investigadores (uno de ellos perteneciente al CREAF) sugieren usar las plantas urbanitas como herramienta. El estudio de éstas bajo las condiciones urbanas podría ayudarnos a comprender cómo va a afectar el cambio global a sus compañeras de áreas más rurales y a ellas mismas.  Además, los autores ponen énfasis en la importancia las plantas urbanitas y alos servicios ecosistémicos que nos ofrecen.

Parc Güell de Barcelona Kristoffer Trolle (CC BY 2.0)
Parc Güell de Barcelona Kristoffer Trolle (CC BY 2.0)

¿Qué función tienen las plantas urbanitas que encontramos en la ciudad? Muchos de nosotros creíamos que estas plantas únicamente cumplen una finalidad ornamental. Estábamos equivocados. Tanto es así que un artículo de opinión publicado recientemente en la revista Trends in Plant Science por los autores Carlo Calfapietra, investigador del Institute of Agro-Environmental and Forest Biology (IBAF) y del National Research Council (CNR), Josep Peñuelas, profesor de investigación del CSIC en el CREAF, y Ülo Niinemets, investigador de la Estonian University of Life Science y de la Estonian Academy of Sciences,  nos explica sus otras funciones.

Aunque no lo parezca, en el ámbito urbano encontramos una gran cantidad de especies vegetales. Según los autores, esta vegetación nos proporciona una gran variedad de servicios ecosistémicos. Nos referimos a todas aquellos beneficios que las plantas urbanitas nos proporcionan: absorben los contaminantes del aire, fijan dióxido de carbono, participan activamente en la disipación del calor y en la creación de microclimas más adecuados, y reducen la erosión que provoca el agua de la lluvia. Sin embargo, el artículo advierte que las condiciones estresantes de la ciudad ponen todos estos servicios a prueba y, a veces, en un serio compromiso. ¿Cómo logran las plantas seguir proporcionándonos estos servicios en estas condiciones?

El artículo propone que estudiar las plantas que viven dentro de una ciudad puede proporcionar a los científicos información muy valiosa sobre cómo va a afectar el cambio global a sus compañeras rurales y a ellas mismas.

El ambiente urbano, según la opinión de los autores, podría utilizarse como un “laboratorio abierto”, con menos restricciones y más barato que uno “cerrado”. En la ciudad, las plantas urbanitas se encuentran expuestas, de forma habitual, a unas condiciones similares a las que se recrean en el laboratorio para simular el cambio climático o los cambios atmosféricos. La urbe tiene dos de las alteraciones que más caracterizan al cambio global: altas temperaturas y concentraciones de contaminantes elevadas, que son los principales factores de estrés para la vegetación. Además, suelen ser lugares con una fuerte presencia de plantas exóticas (potencialmente invasoras) y, por tanto, excelentes campos de estudio de cambios y efectos en la biodiversidad. Por último, los investigadores opinan que es importante tener en cuenta que en las ciudades encontramos una zona de transición entre el centro urbano y el área rural. Ésta nos permite determinar un gradiente de más a menos estrés (más, en la ciudad; menos, cuando nos alejamos de ella), y estudiar cómo se comportan las plantas a lo largo de las diferentes situaciones. 

Calfapietra, C., Peñuelas, J., Niinemets, Ü. 2014. Urban plant physiology: adaptation-mitigation strategies under permanent stress. Trends in plant science-1236; 72-75,  doi:10.1016/j.tplants.2014.11.001

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