Las quemas controladas reducen el riesgo de sufrir grandes incendios forestales

Quemas controladas. Foto: Andrea Duane
Quemas controladas. Foto: Andrea Duane

Este año 2020, Cataluña ha tenido un área quemada por incendios extremadamente baja, de las más bajas desde que se tienen registros. A falta de los datos definitivos, se cree que estará alrededor de 135 hectáreas. Por otra parte, los Bomberos de la Generalitat han quemado 64’5 hectáreas de terreno en once quemas prescritas en varios puntos estratégicos de gestión.

Estos espacios gestionados con quemas aportan los Bomberos posiciones tácticas para trabajar posibles incendios forestales futuros. Además, estudios recientes han demostrado que las quemas controladas o prescritas protegen el territorio de los grandes incendios forestales hasta aproximadamente siete años. Esta estrategia de gestión, aplicada de forma sostenible, será clave en un futuro donde los vientos cálidos provocados por el cambio climático alimentarán incendios forestales cada vez más grandes y más frecuentes.

Los grandes incendios forestales sólo representan el 2,6% de los incendios que se dan en el Mediterráneo, pero suponen el 75% del total de superficie que se quema. Este tipo de incendios van en aumento, y que se dan por una combinación de ingredientes entre los que encontramos el cambio climático, la baja gestión del bosque y el abandono de las zonas agrícolas. Una investigación publicada en Science of the Total Enviroment demuestra que las quemas controladas disminuyen la probabilidad de tener grandes incendios forestales en un futuro.

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“Sabemos que quemar de forma controlada algunas hectáreas de bosque ayuda a reducir la cantidad de vegetación arbustiva y reducimos combustible a un futuro gran incendio”.

ANREA DUANE, investigadora del CTFC i del grup de recerca InForest (CTFC-CREAF).

El estudio demuestra que las zonas quemadas durante el pasado actúan como una barrera que frena los grandes incendios forestales. “Este efecto se ha comprobado que puede durar hasta aproximadamente siete años y que actúa como una vacuna para prevenir los grandes incendios forestales”.

Crema prescrita a Tivissa. Foto: Andrea Duane
Crema prescrita a Tivissa. Foto: Andrea Duane

Para comprobarlo, el equipo liderado por Duane, formado por investigadores del CTFC, CREAF y CSIC, ha comparado el efecto de tres planes estratégicos de quemas controladas o prescritas, incluyendo también la estrategia más económica: no apagar los incendios. Para hacer la comparación, se ha mejorado un modelo matemático que calcula la probabilidad de incendios en Cataluña, el MEDFIRE. Este modelo recoge toda la información de los incendios ocurridos en el pasado y simula cómo serán los incendios del futuro bajo diferentes escenarios y diferentes estrategias de quemas prescritas.

Según el modelo, la estrategia de quemas controladas más eficiente es la adaptativa, porque se consigue una buena protección invirtiendo menos esfuerzos. En estas cremas, se observa donde se han producido incendios en los años anteriores y en función de ello, se decide la dimensión de la zona a quemar en un lugar o en otro. Al contrario, no apagar los incendios no ha demostrado ser la mejor estrategia, “aunque sea la opción más económica, con esta estrategia no podemos elegir dónde quemar. Además, muchos de estos incendios siguen ardiendo en alta intensidad “, aclara Duane. Las otras dos estrategias, aunque no son las más eficientes, también han tenido un efecto protector según el modelo matemático. Ambas proponían quemar 15.000 hectáreas al año sin tener en cuenta los incendios que habían sucedido los años anteriores. Una estaba más orientada a aplicar quemas prescritas en áreas de bosque con alta probabilidad de incendio, mientras que el otro situaba las quemas en zonas cerca de áreas urbanas para reducir el riesgo de incendio cerca de urbanizaciones.

Crema a Collserola. Foto: Andrea Duane
Crema a Collserola. Foto: Andrea Duane

Con “nuevas condiciones climáticas” se necesitan nuevas estrategias para hacer frente a los grandes incendios del futuro

Para extraer resultados más concretos, el equipo le “preguntó” al modelo MEDFIRE como serían los incendios en Catalunya desde el 2016 hasta el 2100, bajo dos situaciones diferentes: si las condiciones climáticas eran las mismas que las actuales y si las condiciones climáticas evolucionaban en el contexto del cambio climático.

Los resultados de esta simulación mostraban que, en un escenario de cambio climático, casi ningún día del futuro se parecería a los del pasado. “Hemos encontrado que habrá novel climates, con vientos cálidos nunca vistos hasta ahora. Días donde los patrones de presión y viento serán similares a los actuales, pero con una temperatura muy superior.

Estas nuevas condiciones climáticas, favorecerán que tengamos grandes incendios forestales cada vez mayores y con mayor frecuencia”. Actualmente focalizamos nuestros esfuerzos en apagar los incendios, pero el número y el tamaño de los grandes incendios forestales que nos llevará el cambio climático pueden escapar del control de los bomberos.

Por ello, estudios como este pueden influenciar y apoyar estrategias de gestión de incendios que hasta ahora no estaban tan claras ni reguladas, como es el caso de las quemas prescritas, “este es el valor de esta investigación”, concluye Andrea.

Esta investigación forma parte del quinto capítulo de la tesis doctoral de Andrea Duane, que recibió el “Premio Pioner” en 2018.

Más información:

Adapting prescribed burns to future climate change in Mediterranean landscapes.  Andrea Duane, Núria Aquilué, Quim Canelles, Alejandra Morán-Ordoñez, Miquel de Cáceres, Lluís Brotons. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2019.04.348

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