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Frans de Waal: Uniendo la división entre Primates y Humanos

De Waal se come un plátano en el Zoo de Barcelona, mientras un chimpancé lo observa. Imagen: Xavier Cervera, Panos Pictures, Redux.
De Waal se come un plátano en el Zoo de Barcelona, mientras un chimpancé lo observa. Imagen: Xavier Cervera, Panos Pictures, Redux.

Mama estaba cerca del fin de su vida cuando el investigador Jan van Hooff la visitó en la colonia de chimpancés del Royal Burgers Zoo en Arnhem, en los Países Bajos. Con 59 años, era bastante mayor, incluso para un chimpancé. Aunque Mama y van Hooff se conocían desde hacía muchos años, el chimpancé inicialmente no reconoció al investigador. Cuando finalmente lo hizo, su sonrisa no podía esconder su felicidad. Sintiendo la tristeza de van Hooff, el chimpancé le abrazó. Éste sería el último abrazo de Mama. Murió una semana después de su visita.

Para muchos, puede ser sorprendente que un chimpancé pueda mostrar empatía. Algunos pueden incluso cuestionar si la escena antes descrita realmente lo demuestra. Sin embargo, ahora sabemos que las emociones de los primates no son tan distintas a las nuestras. Los chimpancés, como los humanos, muestran generosidad, gratitud, justicia, luto, perdón, consuelo y amistad -emociones que anteriormente se atribuían exclusivamente a los humanos-. Si ahora sabemos que los animales también poseen estas emociones, en gran parte lo debemos al trabajo del primatólogo neerlandés: Frans de Waal. Desgraciadamente, el conocido científico y autor superventas murió el 14 de marzo en Stone Mountain, Georgia, con 75 años.

Nacido en la ciudad de ‘s-Hertogenbosch en los Países Bajos en 1948, de Waal mostró un gran interés por los animales desde pequeño. Sin embargo, este entusiasmo se desvaneció tras una introducción poco inspiradora a la biología en el instituto, lo que le llevó al estudio de las matemáticas o la física. Fue su madre, consciente de su pasión por los animales, quien persuadió de Waal para estudiar biología en la Universidad Católica de Nimega.

El primer contacto de Waal con la investigación de primates fue por casualidad. El departamento de psicología, donde pasaba tiempo para ganar dinero extra mientras estudiaba en la universidad, tenía a dos chimpancés en cautividad. Este contacto temprano con los dos chimpancés sería crucial para despertar el interés de de Waal en las emociones y la cognición de los primates.

Inspirado por el trabajo del etólogo neerlandés Niko Tinbergen, de Waal obtuvo su doctorado en biología de la Universidad de Utrecht en 1977, con una tesis sobre interacciones agonistas y relaciones entre los macacos de Java. En 1981, se trasladó a Estados Unidos para ocupar un puesto en el Centro Nacional de Investigación de Primates de Wisconsin. Más tarde, en 1991, le ofrecieron un puesto como profesor C.H. Candler en el Departamento de Psicología de la Universidad de Emory, Atlanta (Georgia), que mantuvo hasta su fallecimiento.

Las investigaciones revolucionarias de de Waal

Cuando de Waal empezó sus investigaciones, en la década de 1970, las sociedades de primates se entendían como producto de la agresión y la dominancia. En palabras de de Waal, «Los animales debían ser descritos como máquinas sin alma«. Sin embargo, al comienzo de su carrera, se empezó a cuestionar si los chimpancés habían heredado algo más que la simple lucha por el poder, de sus antepasados. Sus observaciones revelaron que después de una pelea, uno de los involucrados solía extender las manos al otro, ofreciendo abrazos y besos para reconciliarse. ¿Podría esto querer decir que los chimpancés también mostraban empatía, perdón y consuelo, al igual que nosotros?

Como cualquiera que piensa más allá, la investigación pionera de de Waal sobre las emociones y la inteligencia de los primates no fue demasiado bien recibida por los demás investigadores. En ese momento, los etólogos estaban entrenados para abstenerse de hacer inferencias sobre las intenciones o emociones de los animales. Considerar que los animales mostraban empatía o justicia, los fundamentos de la moralidad humana, no sólo era herético, sino que también podía poner en peligro la carrera científica de de Waal antes de que ni siquiera empezara.

Una contribución importante de Waal fue demostrar que es posible investigar la moralidad de los animales a través de la investigación científica.

La credibilidad en las ciencias proviene de la evidencia objetiva en lugar de interpretaciones subjetivas. Sin embargo, reunir evidencias sobre los comportamientos morales de los animales no es tarea sencilla. ¿Cómo se puede demostrar de forma convincente que un animal exhibe un sentido de la justicia, el perdón o el consuelo? Una contribución importante de Waal fue demostrar que es posible investigar la moralidad de los animales a través de la investigación científica.

En un famoso experimento, de Waal y sus estudiantes entrenaron a monos capuchinos en cautividad para intercambiar fichas por pepinos, un alimento que les gustaba. Como era de esperar, los monos llevaron a cabo esta labor con habilidad. Sin embargo, cuando un individuo observaba casualmente otro mono recibiendo uvas (un alimento que les gustaba aún más), inmediatamente rechazaban el pepino que se les ofrecía. Este comportamiento parecía irracional, puesto que se podría suponer que cualquier alimento es mejor que ninguno. La única explicación plausible reside en un sentido de la justicia.

A lo largo de su carrera, de Waal estudió una amplia gama de animales, incluyendo varios primates, elefantes y delfines. Sin embargo, fueron los bonobos quienes dejaron huella en él. A pesar de estar estrechamente relacionados con los chimpancés, pronto se dio cuenta de que su comportamiento no podría ser más distinto. Al contrario de los chimpancés, que son bastante agresivos con los demás, los bonobos demostraron ser muy pacíficos. A través de observaciones meticulosas, de Waal descubrió que los bonobos no sólo mostraban mayor tolerancia hacia los extraños, sino que también tendían a resolver los conflictos mediante el cariño en vez de la agresión. Esto supuso un cambio de paradigma en la comprensión de los animales, al cuestionar la noción predominante de que sus relaciones giran únicamente en torno al estatus y la dominancia. La cooperación y la empatía podrían ser igual o incluso más cruciales en las sociedades de primates.

El último libro de Frans de Waal. ¿Somos lo suficientemente inteligentes para saber cuándo los animales son lo suficientemente inteligentes?

Recordar de Waal sólo por sus investigaciones pioneras y descubrimientos remarcables sería una representación incompleta de su legado. Su prolífica y exitosa carrera como autor de libros para el público por lo general es igualmente notable. Con 16 libros escritos, traducidos a más de 20 idiomas y con millones de copias vendidas en todo el mundo, el impacto de de Waal llega mucho más allá de los círculos académicos. En uno de sus libros más famosos, «Chimpanzee Politics«, de Waal explora las complejidades del poder, las alianzas y las interacciones sociales dentro de las sociedades de chimpancés. En «El último abrazo de Mama», reflexiona sobre las emociones de los primates y discute cómo el estudio de éstas nos ilumina en nuestra comprensión de nosotros mismos como humanos. Su último libro, «¿Somos lo suficientemente inteligentes para saber cuándo los animales son lo suficientemente inteligentes?», se adentra en la inteligencia animal, cuestionando suposiciones sobre la singularidad de las capacidades cognitivas humanas.

Los mensajes transmitidos en estos y otros libros de Waal han penetrado profundamente en nuestra cultura. Si ahora utilizamos conceptos como «inteligencia maquiavélica» o «macho alfa» en el lenguaje del día a día, si nos damos cuenta de que los animales tienen derechos y deben tratarse con respeto, y si entendemos que el liderazgo trasciende la mera imposición para abrazar la generosidad, la gratitud y la justicia, en gran parte lo debemos a su trabajo.

Las contribuciones innovadoras de Waal han enriquecido nuestra comprensión de las emociones y la inteligencia animal, borrando las fronteras entre nosotros y el resto de los animales. Su legado siempre será recordado.

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