Tener parientes en entornos urbanos aumenta el éxito de invasión

Las invasiones biológicas suponen uno de los retos medioambientales más graves del siglo XXI. Por ello, es importantísimo determinar dónde, cuándo y qué especies conllevan un mayor o menor riesgo de invasión. Solucionar el enigma no es fácil dado que el riesgo de invasión depende de un largo número de factores que interactúan en modos muy complejos. Ahora, un estudio publicado en Ecology Letters arroja luz sobre esta cuestión. Este trabajo, producto de la colaboración de investigadores de más de siete países, desvela que cuando una especie exótica llega a un entorno muy alterado por el ser humano (una ciudad, por ejemplo), si encuentra en ese ambiente especies con las que comparte parentesco, el riesgo de que acabe estableciéndose como invasora aumenta. Así, la filogenia (las relaciones de parentesco entre las especies), pasan a ser un elemento clave para evaluar el riesgo de invasión en los entornos urbanizados o muy alterados. “Los resultados del estudio son reveladores si pensamos que la mayoría de las invasiones se producen en ambientes alterados”, comenta Daniel Sol, primer autor del estudio e investigador del CSIC en el CREAF.

Las invasiones biológicas suponen uno de los retos medioambientales más graves del siglo XXI. Por ello, es importantísimo determinar dónde, cuándo y qué especies conllevan un mayor o menor riesgo de invasión. Daniel Sol, profesor de investigación del CSIC en el CREAF

Para realizar el estudio, se utilizó una filogenia que contenía las especies nativas e invasoras presentes en 393 comunidades de aves en 58 regiones de estudio de todo el mundo.

Árbol filogenético de las especies alóctonas presentes en 393 comunidades de aves de 58 regiones de estudio de todo el mundo.
 

“Nuestros hallazgos complementan estudios anteriores y demuestran que las relaciones de parentesco entre especies introducidas y nativas no solo nos informan sobre la probabilidad de establecimiento de nuevos invasores, también nos permiten anticipar el éxito que pueden tener en los lugares invadidos”, concluye Sol. 

Según los resultados, tener parientes en un nuevo lugar no sólo aumenta la probabilidad de que se establezca la especie exótica, sino también que sea más abundante, una métrica clave del éxito de la invasión y un factor que determina en gran medida el impacto de las invasiones biológicas. “Nuestros hallazgos complementan estudios anteriores y demuestran que las relaciones de parentesco entre especie introducidas y nativas no solo nos informan sobre la probabilidad de establecimiento de nuevos invasores, también nos permiten anticipar el éxito que pueden tener en los lugares invadidos”, concluye Sol. No obstante, la filogenia es útil como herramienta para hacer predicciones sólo si se tiene en cuenta el contexto ambiental en el que se producen las invasiones, especialmente el grado de perturbación relacionado con el ser humano. Además, la información filogenética debe combinarse con datos funcionales para predecir con exactitud la capacidad de invasión, ya que la distancia filogenética entre dos especies no siempre significa que vivan en hábitats parecidos y utilicen los recursos de forma similar.

De tal palo tal astilla

Cotorra verde (Myiopsitta monachus) en Barcelona (Bernal Fallas a Unsplash)
Los hábitats altamente alterados ofrecen nuevas oportunidades que están infrautilizadas por las especies nativas, pero también imponen filtros ambientales fuertes que solo pueden superar especies con ciertas adaptaciones.

Para explicar los resultados los autores se basan en cómo se relacionan la ecología y la evolución. Los hábitats altamente alterados ofrecen nuevas oportunidades que están infrautilizadas por las especies nativas, pero también imponen filtros ambientales fuertes que solo pueden superar especies con ciertas adaptaciones. Estas adaptaciones incluyen el tener una dieta generalista, hacer varias puestas al año, tener poco miedo a los humanos o presentar una gran capacidad de aprendizaje, entre otras. “Dado que estas adaptaciones tienden a estar conservadas evolutivamente, la presencia de especies emparentadas nos estaría indicando que la especie exótica ya posee las adaptaciones necesarias para sobrevivir y reproducirse en el nuevo ambiente y, por lo tanto, será más probable que se establezca y prolifere en esta nueva región”, explica Joan Garcia-Porta, investigador del CREAF y co-primer autor del estudio (actualmente investigador en la Universidad de Washington en St. Louis, EEUU).

Alteración de hábitat e invasión

El resultado es que las especies invasoras no contribuyen a aumentar la biodiversidad sino a homogeneizarla, haciendo que el componente biótico de las ciudades cada vez se parezca más.

Con esta investigación también se pone de relieve el impacto de la degradación del ambiente sobre la biodiversidad. “Estudios anteriores sugieren que la mayoría de especies nativas no toleran bien las perturbaciones asociadas con las actividades humanas, lo que ofrecería oportunidades ecológicas para las especies invasoras”, apunta Garcia-Porta. Sin embargo, la llegada de especies invasoras no compensa la pérdida de especies nativas, ya que sus funciones en el ecosistema son distintas. El resultado es que las especies invasoras no contribuyen a aumentar la biodiversidad sino a homogeneizarla, haciendo que el componente biótico de las ciudades cada vez se parezca más.

Cotorras de Kramer (Psittacula krameri) en Londres (Julian Obermeier a Unsplash)

Más cerca de resolver el enigma de Darwin

Charles Darwin propuso dos alternativas posibles para entender el proceso por el cual especies invasoras se establecen en nuevos ambientes. Por un lado propuso que una especie invasora se establece más fácilmente en un nuevo territorio cuanto más emparentada está con las especies de aquel lugar. El ser pariente significa que especies invasoras y nativas se parecen, lo que aumentará la probabilidad de que las invasoras dispongan de las adaptaciones necesarias para vivir en el nuevo ambiente. Pero Darwin también sugirió la hipótesis contraria y la justificó de la siguiente manera: si especies invasoras y las nativas no están emparentadas, tenderán a ser muy diferentes, lo que hará que no compitan entre sí y aprovechen recursos que ninguna de las especies nativas usa. Estas dos alternativas, que propone en su gran obra “El Origen de las Especies”, se conocen como “el enigma de Darwin”. Este enigma se ha mantenido sin resolver desde hace más de 150 años y este estudio nos acerca un poco más a resolverlo, por lo menos en entornos urbanizados.

Artículo

Sol, D., Garcia‐Porta, J., González‐Lagos, C., Pigot, A. L., Trisos, C., & Tobias, J. A. (2022). A test of Darwin’s naturalization conundrum in birds reveals enhanced invasion success in the presence of close relatives. Ecology Letters25(3), 661-672.

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